Autoridades federales y voluntarios liberaron a 19 lobos marinos de California en el Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo, en Baja California, durante un operativo que empleó sedación remota para retirar redes de pesca incrustadas en sus cuerpos.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó el martes 2 de junio de esta acción especial de desenmalle, dirigida específicamente a lobos marinos de California (Zalophus californianus). El operativo se llevó a cabo entre el 19 y el 26 de mayo en diversas loberas situadas en el poblado turístico de Bahía de Los Ángeles, dentro del municipio de San Quintín.
La operación coordinada: blindaje contra el daño pesquero
La efectividad del rescate fue resultado de una coordinación estratégica entre múltiples entidades. Participaron activamente la Profepa, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), y un consorcio de expertos y voluntarios. Este grupo incluyó al Mexico Marine Wildlife Rescue Center, la Universidad Autónoma de Baja California Sur, el Parque Zoológico del Niño Jersey, Vallarta Adventures, Cabo Adventures y miembros cruciales de la comunidad local. La colaboración multidisciplinar permitió abordar la complejidad de la situación.
De los 19 ejemplares rescatados, se identificaron nueve hembras y diez machos. La mayoría de los individuos, un total de 15, se encontraban en estado juvenil, mientras que los cuatro restantes eran subadultos. Esta segmentación demográfica subraya la vulnerabilidad de las poblaciones jóvenes ante el peligro de las redes de pesca abandonadas.
Detalles del rescate: estrategia de sedación y monitoreo
Durante la misión, el equipo de rescate visitó seis loberas distintas, áreas críticas de descanso y reproducción para los lobos marinos. En estos sitios, se localizaron los ejemplares con restos de redes de pesca adheridas a sus cuerpos, concentradas principalmente en sus cuellos. El daño provocado por estas redes exigió una intervención precisa.
Para garantizar la seguridad y el bienestar de los animales, se implementó una técnica de sedación remota. Este método fue fundamental para asegurar un trato digno, relajar a los ejemplares y mitigar el estrés inherente a la captura y manipulación. Esta aproximación minimiza los riesgos tanto para los lobos marinos como para el personal especializado involucrado en las maniobras de rescate. Tras la sedación y captura, se procedió a la cirugía en aquellos casos donde las redes se encontraban profundamente incrustadas. Después de la liberación, cada lobo marino fue monitoreado exhaustivamente hasta confirmar su óptimo estado de salud y su retorno seguro al hábitat natural.
El impacto letal de las redes: una amenaza persistente
La Profepa ha enfatizado que el enmallamiento se produce por la interacción directa con redes de pesca. Conforme los ejemplares afectados crecen, las redes se incrustan en sus tejidos, provocando un ciclo de dolor, agonía, estrés y sufrimiento que culmina en una muerte inevitable. Este factor es una de las razones primordiales por las que el lobo marino de California está clasificado como una especie sujeta a protección especial, conforme a la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010. Dicha categorización resalta la necesidad de acciones contundentes para su conservación.
Estadísticas de enmallamiento en el área protegida
En los últimos cuatro años, los operativos de desenmalle se han realizado dos veces al año dentro de esta área natural protegida. Gracias a estos esfuerzos constantes, se ha logrado liberar a un total de 78 lobos marinos, lo que evidencia la magnitud y la recurrencia de esta problemática ambiental. La cifra subraya la presión continua sobre esta población y la relevancia de los programas de intervención.









