Desafío en CDMX: crimen organizado detrás de ataque a Brugada

Descubre por qué a un año del doble asesinato de Ximena Guzmán y José Muñoz, equipo de Clara Brugada, el móvil sigue siendo un misterio. Investigaciones revelan una compleja operación de crimen organizado y detenciones clave en CDMX.
Desafío en CDMX: crimen organizado detrás de ataque a Brugada

Un año después del asesinato de Ximena Guzmán y José Muñoz, colaboradores clave de Clara Brugada, las autoridades capitalinas aún no determinan el móvil ni los autores intelectuales, pese a la detención de 18 personas y la identificación de una célula criminal implicada.

La jefa de Gobierno, Clara Brugada, convocó a una conferencia en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento. A días de cumplirse el primer aniversario del doble homicidio, informó sobre la detención de 18 individuos. También confirmó la participación de integrantes de un grupo criminal identificado en la operación, ocurrida el 20 de mayo de 2025 sobre Calzada de Tlalpan. Este anuncio se realizó un jueves, manteniendo la temporalidad del hecho.

La mandataria local morenista reconoció la persistencia de interrogantes cruciales en la investigación. Las autoridades continúan indagando quiénes contrataron a los operadores materiales del crimen. Se busca identificar a los autores intelectuales detrás de la operación y esclarecer el móvil que impulsó el ataque. La conexión entre el grupo delictivo y quienes lo utilizaron para ejecutar el doble homicidio permanece sin respuesta pública.

Un año de capturas sin hallar el cerebro del crimen

Pablo Vázquez Camacho, secretario de Seguridad Ciudadana (SSC), y Bertha Alcalde Luján, fiscal general de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), detallaron el progreso de las indagatorias. Confirmaron la participación operativa de una célula criminal, con presencia documentada en la Ciudad de México y el Estado de México. No obstante, las autoridades continúan sin poder determinar si esta agrupación actuó de manera autónoma o si fue contratada para perpetrar el atentado.

Vázquez Camacho afirmó que «hay integrantes de este grupo, que está identificado, que tienen una participación activa en los hechos». Complementó que no se descarta la hipótesis de que la participación operativa pudiera estar vinculada a la autoría intelectual. Sin embargo, también se mantiene abierta la posibilidad de que la acción operativa fuera estrictamente funcional, es decir, ejecutada bajo órdenes externas. Esta declaración constituye el reconocimiento más explícito hasta la fecha. Pese a las detenciones y el avance investigativo, las autoridades aún no pueden establecer públicamente quién orquestó el asesinato. El motivo del ataque contra los dos colaboradores del círculo político más cercano a Brugada sigue siendo una incógnita.

Detenidos y el alcance de los cargos

Bertha Alcalde Luján precisó que diez personas han sido vinculadas a proceso. Los cargos incluyen feminicidio, homicidio y asociación delictuosa agravada, todos directamente relacionados con el caso. El jefe de la policía, por su parte, informó que la cifra total de detenidos asciende a 18 personas. Estos individuos están vinculados de diversas maneras con la operación criminal que culminó en el doble homicidio.

Las investigaciones han desvelado la existencia de una estructura operativa altamente organizada. Sus funciones abarcaban:

  • Vigilancia de las víctimas
  • Logística del atentado
  • Manejo de recursos
  • Adquisición de vehículos
  • Obtención de placas apócrifas
  • Renta de inmuebles para la operación
  • Recargas telefónicas para comunicación.

Además, se confirmó un hallazgo crítico: una persona con orden de aprehensión, vinculada al caso, fue localizada sin vida en Morelos. Previamente, había sido reportada como desaparecida en el Estado de México.

La ingeniería criminal detrás del ataque planificado

La fiscal Alcalde Luján enfatizó la naturaleza no improvisada del ataque. Las pesquisas han establecido un seguimiento previo de al menos 20 días sobre las víctimas. Se documentó un primer intento de ejecución el 14 de mayo de 2025, seis días antes de que el atentado se consumara. Ese día, la ausencia de Ximena Guzmán en el punto de recogida habitual de José Muñoz frustró la primera emboscada.

El 20 de mayo de 2025, una camioneta Urban procedente del Estado de México arribó a la alcaldía Iztacalco. En este punto se descargó la motocicleta que sería empleada en el atentado. Poco después, mientras Guzmán permanecía en un Audi sobre Calzada de Tlalpan y José Muñoz se preparaba para abordar el vehículo, un individuo con chaleco fluorescente abrió fuego. Las víctimas recibieron disparos directos.

El operativo de escape fue metódico:

  1. Los agresores huyeron inicialmente en motocicleta.
  2. Posteriormente, cambiaron a un Nissan Kicks.
  3. Finalmente, utilizaron la camioneta Urban para dirigirse al Estado de México.

Logística de un escape orquestado

Las autoridades detallaron que al menos seis individuos participaron directamente en la ejecución material del ataque. El despliegue logístico implicó el uso de siete vehículos diferentes para cubrir distintas fases del crimen: seguimiento, traslado de personal y material, y el escape de los sicarios.

La flota utilizada incluyó:

  • Una motocicleta para la huida inicial.
  • Una Nissan Kicks, vehículo de relevo.
  • Una camioneta Urban, empleada para el traslado y escape final.
  • Un Renault Fluence.
  • Un Chevrolet Optra.
  • Una Nissan X-Trail.

Estos vehículos facilitaron la compleja red operativa.

Entre los detenidos, Bertha Alcalde identificó a Francisco «N». Este individuo es señalado como uno de los imputados con mayor grado de participación directa. Las investigaciones lo ubican como presunto coordinador logístico del atentado. Las cámaras públicas y privadas lo captaron sobre Calzada de Tlalpan el 14 de mayo de 2025, el día del primer intento de ejecución. Vestía chaleco reflejante y arnés de seguridad, y realizaba llamadas telefónicas en el mismo punto donde días después se consumó el doble homicidio.

A pesar de los avances presentados, la conferencia evidenció la naturaleza inconclusa de la investigación. Este caso ha impactado profundamente el núcleo político de la administración capitalina desde sus inicios.

El eco político de un doble homicidio estratégico

Ximena Guzmán Cuevas ocupaba el cargo de secretaria particular de Clara Brugada. Su rol implicaba la coordinación de la agenda diaria de la jefa de Gobierno. José Muñoz Vega, por su parte, fungía como coordinador de asesores. Era fundamental en el análisis estratégico y la elaboración de discursos. Ambos colaboradores acompañaban a Brugada desde sus gestiones en la alcaldía Iztapalapa. Integraban su círculo de mayor confianza política y operativa.

El doble homicidio se perpetró la mañana del 20 de mayo de 2025. El lugar fue Calzada de Tlalpan, en la colonia Moderna de la alcaldía Benito Juárez. Los reportes iniciales indicaron que los agresores dispararon contra el vehículo con una pistola calibre nueve milímetros, equipada con silenciador. Ximena Guzmán sufrió ocho impactos de bala, mientras que José Muñoz recibió cuatro.

Un día después del crimen, las autoridades capitalinas declararon que el ataque fue directo, planeado y ejecutado con una «importante inversión de recursos». Desde ese momento, el caso se caracterizó por un estricto sigilo institucional. La ausencia de información pública sobre el móvil y las inevitables comparaciones con otros episodios de violencia política en la capital han marcado el desarrollo de la investigación.

Implicaciones de violencia en la esfera política

El 24 de mayo de 2025, solo cuatro días después del atentado, Rodrigo Peña, director del Seminario sobre Violencia y Paz del Colegio de México (Colmex), alertó en entrevista con Proceso sobre las características de violencia política en el asesinato de Guzmán y Muñoz. El especialista en gobernanza criminal interpretó el ataque como un evento con una «carga simbólica». Señaló una «mimetización entre la violencia criminal y política», donde organizaciones delictivas adoptan tácticas políticas para proyectar poder.

Peña subrayó la relevancia del caso, ya que las víctimas no eran mandos policiales o fuerzas de seguridad. Se trataba de colaboradores cercanos al núcleo político del Gobierno de la Ciudad de México, y el crimen ocurrió fuera de una coyuntura electoral. La identidad de las víctimas, el modus operandi y el tipo de arma empleada refuerzan su carácter simbólico. Un año después, esta interpretación sigue siendo pertinente. Las autoridades continúan calificando el caso como una operación altamente planificada, que incluyó vigilancia previa, financiamiento, una compleja estructura logística y la participación coordinada de múltiples personas. No obstante, el motivo detrás del asesinato de dos integrantes clave del equipo de Clara Brugada persiste sin una explicación pública.

© Copyright 2026 – Caribe Peninsular. Todos los Derechos Reservados.

Compartir

Caribe Mexicano

Anuncio

Servicio militar 2026

Las noticias al momento