Ya la presidenta Claudia Sheinbaum y la dirigente nacional de Morena abrieron la puerta a las corcholatas estatales que “no ganaron” a buscar otras coordinaciones.
Palabras más, palabras menos, expresó que cuadros que no ganaron “podrán representar nuestra coordinación, las tareas en otros niveles”.
Pero no dijo el cómo.
En el lenguaje morenista, coordinaciones se traduce en candidaturas, mientras “estatales” en gubernaturas y “municipales” en alcaldías, así como federales y locales en diputaciones.
La realidad, la operación cicatriz aún está pendiente en muchos estados, como Quintana Roo.
No se trata de que la “unidad” signifique que los demás se sumen al “ganador” como súbditos e incondicionales, y menos asegurar que quien obtuvo la coordinación lo haya hecho bajo una contienda transparente e indiscutible.
Pero el detalle es que, en Quintana Roo, Jorge Emilio González Martínez y Manuel Velasco ya tienen apartados Cancún y Playa del Carmen, municipios que concentran el 70 por ciento de la población de todo el estado.
Entonces, ¿qué coordinaciones les tocarán a los que no ganaron?
Si bien ya están los 17 coordinadores estatales, a Ariadna Montiel le falta aún mucho trecho para cerrar la interna de Marín.










