Si de por sí hay preocupación porque los números de la actividad turística van a la baja, lo ocurrido en el 50 Tianguis Turístico de Acapulco no da para perspectivas optimistas.
Hay detalles, en la forma y en el fondo, del emblemático tianguis, que ponen a pensar a más de uno: el turismo no está entre las prioridades.
Fue más que notorio que la presidenta Claudia Sheinbaum no acudiera a la inauguración, pese a un asunto de forma —se trata de la edición 50— y otro de fondo: era el “evento” con el que se buscaba impulsar a Acapulco.
Pero dos detalles resultan inquietantes: 1.- La asistencia fue menor a la de anteriores ediciones y, 2.- Mayoristas internacionales tuvieron cosas más importantes que hacer.
En realidad, la 4T, como en muchas cosas, no tiene un rumbo definido en turismo, y se impone la inercia y el “a ver qué sale”









