La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una conversación telefónica con Donald Trump, reafirmando el trabajo en seguridad y comercio. Este diálogo clave incluye una futura visita de colaboradores estadounidenses, buscando aliviar tensiones y avanzar en acuerdos bilaterales.
La diplomacia en medio de una compleja agenda bilateral
La mandataria Claudia Sheinbaum, en un anuncio compartido a través de sus redes sociales, reveló una «cordial y excelente conversación» con el presidente Donald Trump. Este diálogo reafirmó la colaboración existente en temas de seguridad y el progreso en las pláticas comerciales entre ambas naciones. Como resultado de esta interacción, se acordó una nueva conversación y la visita de colaboradores estadounidenses a México en una fecha próxima para continuar el diálogo. Por el momento, la presidenta no ha especificado el cronograma ni los participantes de dicho encuentro.
Acusaciones de narcotráfico: el telón de fondo de la relación bilateral
La llamada telefónica entre Sheinbaum y Trump se produce después de semanas caracterizadas por una elevada tensión en la relación bilateral, principalmente en los ámbitos de seguridad y comercio. Esta atmósfera estuvo marcada por eventos significativos, tales como:
- La detección de agentes de la CIA operando en el estado de Chihuahua.
- Una acusación por narcotráfico dirigida contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios de la misma entidad.
- El debate en curso sobre la renegociación del tratado trilateral comercial, que añadió presión a la agenda diplomática.
En particular, la conversación se enmarcó en un periodo donde Estados Unidos solicitó la detención provisional con fines de extradición por nexos con el narcotráfico de Rubén Rocha y otras nueve personas. Este requerimiento se basa en una acusación pública de la fiscalía de Nueva York, emitida a fines de abril, que imputa a Rocha Moya, al alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez (ambos del partido Morena), y a otros ocho funcionarios mexicanos, incluyendo un senador y un vicefiscal.
La acusación detalla su presunta ayuda a la facción del Cártel de Sinaloa conocida como “Los Chapitos”, liderada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, para introducir sustancias ilícitas como fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina en territorio estadounidense.
La postura mexicana ante las exigencias de extradición
Previo a esta conversación, la mandataria Sheinbaum había expresado que no abordaría directamente con Trump el tema de la injerencia estadounidense en asuntos internos, a pesar de haber dedicado semanas a defender la soberanía nacional. En su anuncio reciente, si bien calificó la conversación como «excelente y cordial», evitó el reclamo de injerencia que había caracterizado su postura en días anteriores, especialmente en lo relativo a cuestiones electorales y la administración del republicano.
Por su parte, las autoridades mexicanas han mantenido una postura firme frente a las solicitudes de detención. A principios de mes, la Fiscalía General de México declaró que no ejecutaría las detenciones provisionales con fines de extradición de los funcionarios mexicanos. Esta decisión se fundamentó en la ausencia de «ningún motivo, ningún fundamento, ninguna evidencia» que justificara tal medida. Esta posición fue posteriormente ratificada por el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, quien negó que las autoridades mexicanas hubieran detectado conducta ilícita alguna o iniciado una investigación contra el gobernador Rocha. Apenas esta semana, el canciller mexicano Roberto Velasco informó que Estados Unidos aún no ha provisto una respuesta formal a la solicitud de México para la entrega de pruebas concretas contra el gobernador de Sinaloa.









