Gerardo Mérida Sánchez, ex general de la Sedena y ex SSP de Sinaloa, fue detenido en EU el 11 de mayo. Se le acusa de recibir sobornos de «Los Chapitos» por $100 mil mensuales a cambio de alertar sobre redadas. Su captura implica una potencial colaboración clave.
La detención de Gerardo Mérida Sánchez, efectuada el pasado 11 de mayo, ha puesto en manos de las autoridades de Estados Unidos a una figura de alta relevancia. Mérida Sánchez, quien fuera titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Sinaloa durante la administración de Rubén Rocha Moya, es un general retirado de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) con una trayectoria militar.
Ascenso militar y una trayectoria bajo sospecha
El general, originario de Poza Rica, Veracruz, forjó su carrera en diversas instituciones militares. Pasó por la Escuela Superior de Guerra, el Heroico Colegio Militar y el Colegio de Defensa Nacional, donde obtuvo un doctorado en Derecho.
Entre 2018 y 2022, ocupó importantes cargos de mando dentro de la estructura militar mexicana.
Comandancia de tres zonas militares estratégicas
De 2018 a 2020, Mérida Sánchez comandó la 21ª zona militar, con sede en Morelia, Michoacán. Durante el año siguiente, fue nombrado comandante de la 44ª zona militar en Miahuatlán, Oaxaca. Finalmente, entre 2021 y 2022, ocupó la comandancia de la 25ª zona militar, con base en la zona metropolitana de Puebla.
Estos puestos representaban el liderazgo sobre tres de las 46 zonas militares del país, las cuales responden directamente a los comandantes de las 12 regiones militares, subrayando la significativa responsabilidad de sus funciones.
Roles previos en inteligencia y mando especial
Anteriormente a sus comandancias de zona, Mérida Sánchez había desempeñado roles como comandante de mando especial en la Sedena y jefe de la Escuela Militar de Inteligencia. Ambos cargos se desarrollaron bajo la gestión del general Salvador Cienfuegos Zepeda, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Su currículum militar demuestra un conocimiento profundo de las operaciones de seguridad y las redes de inteligencia.
En septiembre de 2023, su carrera dio un giro hacia la administración civil, al ser nombrado al frente de la SSP de Sinaloa. Este nombramiento tuvo lugar para sustituir a Cristóbal Castañeda Camarillo, quien había presentado su renuncia. En la toma de protesta del general estuvieron presentes Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza Cázarez, entonces secretario de Gobierno.
Colusión con los chapitos: la red de sobornos al descubierto
La justicia de Estados Unidos vincula a Mérida Sánchez con un grupo de 10 altos funcionarios de Sinaloa. Este grupo incluye a Rubén Rocha y Enrique Inzunza. La acusación central postula que todos ellos trabajaron en colusión con la rama del Cártel de Sinaloa encabezada por los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán Loera, conocida como «Los Chapitos».
Los cargos específicos formulados contra Mérida Sánchez son graves.
Sobornos mensuales por información privilegiada
Se le acusa de recibir sobornos mensuales de 100 mil dólares directamente de «Los Chapitos». A cambio de estas sumas, el general supuestamente proporcionaba «notificaciones previas de las redadas de las autoridades» y se comprometía a no ordenar la detención de integrantes de la organización criminal.
El acta de imputación sugiere que las autoridades estadounidenses poseen evidencias de al menos 10 avisos documentados sobre redadas dirigidas a laboratorios de drogas. Estos datos indicarían una protección sistemática al crimen organizado.
Implicaciones estratégicas: un testigo de alto valor para eu
La detención de Mérida Sánchez en Arizona, el pasado 11 de mayo, y su posterior traslado a la cárcel de Brooklyn, parece confirmar los trascendidos que circulaban en la prensa. Estas versiones sugerían que el militar estaba negociando su entrega a las autoridades de Estados Unidos para convertirse en testigo colaborador.
Este suceso no se considera anecdótico por su relevancia.
Un general de sedena como pieza clave
Estados Unidos podría tener como testigo colaborador a un general de la Sedena. Esta situación es de considerable magnitud, ya que Mérida Sánchez se sumaría a un amplio grupo de líderes del Cártel de Sinaloa y otras organizaciones criminales mexicanas que están negociando con la justicia estadounidense.
El objetivo de estas negociaciones es reducir sus condenas a cambio de entregar sus testimonios. Dichos testimonios incluyen, potencialmente, señalamientos hacia políticos y funcionarios de México que habrían estado coludidos con la delincuencia organizada. La relevancia de su testimonio radica en su conocimiento interno de las operaciones de seguridad y las redes de poder en el país.









