La crisis de seguridad en la sierra de Coyuca de Catalán escala tras 15 días de omisión gubernamental, dejando familias desplazadas y heridos en siete comunidades bajo asedio de grupos delictivos.
El quiebre de la seguridad en la sierra de Coyuca de Catalán
El ejido Guajes de Ayala enfrenta una ofensiva armada sistemática que ha dejado a sus habitantes en una condición de vulnerabilidad extrema ante la ausencia de respuesta estatal.
Pobladores de este núcleo agrario han reportado ataques iniciados a las 6:00 de la mañana, caracterizados por el uso de drones con explosivos lanzados contra viviendas. Las víctimas, conformadas por siete comunidades, permanecen refugiadas en una clínica de salud mientras exigen la intervención urgente de la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.
Cronología del asedio y omisión institucional
La solicitud de auxilio ante las autoridades federales y estatales se ha prolongado durante más de dos semanas sin que se establezcan medidas de contención efectivas.
- 14 de junio de 2026: Autoridades ejidales emitieron una alerta temprana sobre el avance de hombres armados vinculados a La Nueva Familia Michoacana hacia el territorio.
- 15 días de espera: Tiempo transcurrido desde la primera petición formal de seguridad enviada a las instancias gubernamentales, las cuales han ignorado la situación.
- Octubre de 2025: Antecedente directo del conflicto tras un enfrentamiento armado que resultó en la retirada de maestros y personal de salud de la zona.
Impacto humanitario en la población civil
La estrategia de violencia empleada por los grupos armados ha provocado el colapso de las dinámicas comunitarias y el desplazamiento forzado de familias enteras.
La evidencia documental, consistente en videos difundidos por los ejidatarios, muestra a mujeres y niños resguardados en instalaciones precarias. El testimonio de los afectados subraya que, mientras los hombres permanecen en las periferias defendiendo el territorio, la población no combatiente enfrenta el riesgo constante de proyectiles explosivos. La situación ha escalado a un nivel crítico donde la propia infraestructura básica ha sido abandonada, dejando a las comunidades en un estado de aislamiento total.









