El valor desorbitado del diésel, impulsado por el conflicto en Oriente Medio y los ataques a refinerías, tensiona la economía estadounidense y divide a la clase política de cara a los comicios, mientras economistas advierten que prohibir las exportaciones dispararía el costo de los alimentos y destruiría la industria energética nacional.
El encarecimiento del combustible golpea de forma directa las cadenas de suministro y la agricultura, convirtiéndose en el eje central del descontento ciudadano y de la estrategia electoral tanto de republicanos como de demócratas.
Factores detrás del quiebre en el mercado energético
La escalada histórica en el costo del diésel responde a una fractura simultánea en la producción global de crudo y en la infraestructura de refinerías internacionales.
- Cierre de rutas críticas: El conflicto con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz eliminaron del mercado global cerca del 20% del petróleo mundial.
- Ataques a infraestructura: Las ofensivas ucranianas contra refinerías en Rusia retiraron del mercado entre 800.000 y 1 millón de barriles diarios de diésel.
- Consumo y exportación: Estados Unidos consumió 4.1 millones de barriles diarios de diésel y exportó 1.5 millones diarios durante el año, según datos de S&P Global Energy.
- Impacto en surtidores: El precio del galón de diésel alcanzó los 6.52 dólares (1.72 dólares por litro), lo que representa un incremento del 73% frente a los 3.77 dólares (99 centavos de dólar por litro) previos a la guerra con Irán, de acuerdo con registros de la asociación automovilística AAA.
División en el partido republicano por la prohibición de exportaciones
Ante la presión económica en estados agrícolas como Iowa y Michigan, legisladores y candidatos conservadores exigen frenar las ventas al exterior para retener el inventario en el territorio nacional.
La propuesta de restringir las exportaciones de diésel refinado genera posturas encontradas en la cúpula política, donde figuras como el senador ChuckGrassley respaldan la medida al compararla con los embargos de chips tecnológicos, mientras que el secretario de Energía, ChrisWright, descartó la implementación de una prohibición generalizada. El expresidente Donald Trump manifestó su respaldo a la restricción, al tiempo que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, evalúa alternativas de contención para abatir los costos.
Repercusiones financieras y riesgo de colapso en la cadena de suministro
Especialistas en finanzas advierten que intervenir el mercado mediante un veto a las exportaciones desencadenaría un efecto dominó con consecuencias destructivas para la economía global.
- Excedente y almacenamiento: Las refinerías acumularían un inventario imposible de almacenar, lo que obligaría a detener la producción general de combustibles y elevaría el precio de la gasolina y la turbosina.
- Golpe a los consumidores: Joseph Brusuelas, economista en jefe de RSM, calificó la medida como un golpe doble que elevaría aún más el precio de los alimentos y productos transportados.
- Destrucción industrial: Phil Verleger, economista especializado en energía, advirtió que la prohibición extinguiría a la industria estadounidense de combustibles fósiles en dos décadas al obligar a los compradores internacionales a buscar proveedores fiables en el extranjero, tal como ocurrió con la soya en 1973.
- Amenaza de recesión: Analistas de S&P Global Energy concluyeron que las probabilidades de una recesión mundial aumentarían drásticamente si se altera de forma artificial la cadena de suministro internacional de diésel.









