Perú: la izquierda remonta y desafía a Fujimori en segunda vuelta

Descubre cómo Roberto Sánchez, un candidato inesperado, desafía a Keiko Fujimori en la segunda vuelta presidencial de Perú. Analizamos el impacto de las impugnaciones, la fragmentación de la derecha y el legado de Castillo en una contienda decisiva para el futuro político.
Perú: la izquierda remonta y desafía a Fujimori en segunda vuelta

Tras un recuento de 33 días, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez avanzan a la segunda vuelta presidencial en Perú. Sánchez, de Juntos por el Perú, sorprendió al superar al ultraderechista Rafael López Aliaga, quien impugnó sin éxito los resultados. La elección definirá el futuro político del país en los comicios del 7 de junio.

Una remontada inesperada: el ascenso de Sánchez altera el escenario electoral

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) publicó los resultados de la primera vuelta presidencial después de un prolongado proceso de recuento que se extendió por 33 días. Los datos confirmaron que la ultraderechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez serán los contendientes en la segunda ronda electoral, programada para el 7 de junio. Aunque la oficialización de estos resultados por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) está prevista para el 17 de mayo, la incursión de Sánchez en esta etapa final ha generado una notable sorpresa.

El candidato del movimiento de izquierda Juntos por el Perú no había figurado en las encuestas iniciales como uno de los aspirantes con mayores probabilidades. De hecho, Rafael López Aliaga, otro candidato ultraderechista con el apoyo de sectores empresariales y la prensa conservadora, se había posicionado en segundo lugar durante los primeros días del escrutinio. La encuestadora Datum, incluso, lo ubicó en un sondeo a boca de urna como el rival principal de Fujimori en la contienda. El repunte imprevisto de Roberto Sánchez, a medida que avanzaba el conteo de votos, motivó a López Aliaga a impugnar la elección. No obstante, el JNE declaró improcedente el recurso de apelación presentado por el político y empresario.

Analistas políticos peruanos anticipan que, con esta decisión, los jueces electorales del JNE proclamarán el 17 de mayo el triunfo de Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en la primera vuelta, celebrada el 12 de abril, confirmándolos como finalistas para la segunda ronda electoral en solo tres semanas.

Según la normativa electoral peruana, en caso de que ningún candidato presidencial obtenga más del 50% de los votos en la primera vuelta, los dos aspirantes con mayor votación deben competir en una segunda ronda. Los resultados oficiales de la ONPE detallan que Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori (fallecido en prisión en septiembre de 2024 por delitos humanitarios), obtuvo 2,877,678 votos, que representan el 17.18% del total. Por su parte, Sánchez acumuló 2,015,114 sufragios, alcanzando el 12.03%. López Aliaga, quien persiste en denunciar un fraude electoral, se ubicó en tercer lugar con 1,993,904 votos, un 11.90%, lo que lo deja a una mínima diferencia de 0.13 puntos porcentuales por debajo de Sánchez.

La confrontación ideológica se intensifica: derechas y la izquierda miden fuerzas

De cara a la segunda vuelta, Keiko Fujimori parte con una ligera ventaja. Se espera que la candidata atraiga la mayoría de los votos de los aspirantes de derecha eliminados en la primera vuelta, incluidos los de López Aliaga, a pesar de la relación tensa entre ambos ultraderechistas. Fujimori, López Aliaga y otros candidatos de derecha sumaron en conjunto más del 40% de los sufragios en los comicios del mes anterior. En contraste, Sánchez y otros abanderados de izquierda lograron un 29%, porcentaje que podría incrementarse en diez puntos porcentuales con la adición de votos de candidatos centroizquierdistas.

Fujimori, quien postula a la presidencia por cuarta vez y avanza a una segunda vuelta, cuenta con una sólida base de apoyo. Sin embargo, también enfrenta un alto nivel de rechazo por parte de los peruanos, quienes no olvidan las violaciones a los derechos humanos y la corrupción masiva durante los diez años de gobierno de su padre, Alberto Fujimori, cuyo «legado» ella defiende.

El politólogo Carlos Meléndez observa que, si bien el izquierdista Sánchez consiguió una sorpresiva clasificación a la segunda vuelta, Perú ha experimentado en los últimos años un crecimiento de los votantes de derecha. Este fenómeno constituye un cambio sustantivo en comparación con la elección presidencial de 2021, cuando el izquierdista Pedro Castillo derrotó a Fujimori en una contienda muy ajustada. La gestión de Castillo duró solo 17 meses, pues el mandatario intentó disolver el Congreso y fue destituido por «rebelión», delito por el que cumple una condena de 11 años de prisión. Meléndez identifica los problemas de gobernabilidad y la inexperiencia de Castillo en la administración pública como factores que han contribuido a la «derechización» de la sociedad peruana. Roberto Sánchez deberá cargar con este antecedente en los comicios de junio, aunque también contará con el respaldo de los peruanos de las regiones rurales, quienes se identifican con el destituido presidente.

Estrategias finales: alianzas, legados y el peso del pasado

El politólogo Martín Tanaka sostiene que Fujimori necesita conquistar votos del centro para asegurar la presidencia en su cuarto intento, pero su alto voto negativo en este sector representa un desafío. Por su parte, Sánchez tendrá que definir si está dispuesto a forjar alianzas con sectores de la izquierda moderada y con independientes de alto perfil técnico, con experiencia en la administración estatal. Uno de los problemas que enfrentó Pedro Castillo fue, precisamente, rodearse de políticos izquierdistas con poca pericia en el manejo del aparato gubernamental.

Sánchez no oculta su cercanía con Castillo e, incluso, ha utilizado durante su campaña un sombrero cajamarqueño, símbolo distintivo del destituido presidente, quien ha mantenido el respaldo de los gobiernos mexicanos de la Cuarta Transformación. Tanto Andrés Manuel López Obrador como la presidenta Claudia Sheinbaum consideran a Castillo un preso político y han brindado asilo a su familia y a quienes fueron sus funcionarios. Un ejemplo de esto fue el refugio otorgado a la exjefa de gabinete de Castillo, Betsy Chávez, en la embajada de México en Lima en noviembre pasado, mientras era perseguida por la justicia peruana. Este incidente llevó a la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países, por decisión del gobierno de Perú.

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