Por Alejandro Peza
CHETUMAL.- Manuel Aldrete, director general del Consorcio Chiclero Chicza, informó que a dos años de haber obtenido la protección de indicación geográfica en México, el chicle maya de Quintana Roo y Campeche continúa sin aparecer en el registro internacional, una omisión atribuida al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) que limita las posibilidades de promoción y comercialización del producto en mercados extranjeros.
Manuel Aldrete denunció que, pese a los años de gestiones realizadas para conseguir el reconocimiento legal, los productores descubrieron que la certificación todavía no figura en la plataforma internacional correspondiente, situación que ya comenzó a generar obstáculos comerciales.
Explicó que el problema salió a la luz cuando intentaron promover el reconocimiento ante una de las principales cadenas de distribución de Bélgica, cuyos representantes les advirtieron que no podían anunciar que el producto contaba con esa protección mientras no estuviera inscrito internacionalmente.
El empresario recordó que los productores invirtieron seis años en conseguir el reconocimiento que permitiera distinguir al chicle natural maya de las gomas de mascar elaboradas con bases sintéticas, además de respaldar su origen y los métodos tradicionales de extracción del látex del árbol de chicozapote en las selvas de Quintana Roo y Campeche.
Después de un largo proceso de revisión, las autoridades determinaron que la figura jurídica adecuada era la indicación geográfica y no la denominación de origen.
Finalmente, el reconocimiento nacional se concretó en aproximadamente tres meses, luego de la intervención de autoridades estatales y federales.
Sin embargo, Aldrete lamentó que ese avance no haya tenido continuidad en el ámbito internacional, particularmente porque la declaratoria publicada por el IMPI establece que el propio instituto debe realizar las gestiones correspondientes conforme a los tratados y acuerdos comerciales vigentes en México.
El director del Consorcio Chicza señaló que apenas esta semana recibieron información sobre la ausencia del producto en el registro internacional, prácticamente al cumplirse dos años de la publicación de su declaratoria de protección.
“Nos sorprendió mucho que una de las principales cadenas de distribución en Bélgica nos dijera que no podíamos anunciar la certificación de la indicación geográfica”, relató.
Consideró que la falta de seguimiento administrativo impide que los productores aprovechen plenamente una herramienta que buscaba fortalecer la identidad comercial del chicle maya y abrir oportunidades de negocio en mercados europeos interesados en productos naturales y de origen verificable.
También cuestionó la falta de sensibilidad de las autoridades para atender las necesidades de los productores y convertir los reconocimientos legales en beneficios económicos para las comunidades chicleras.
Ante esta situación, el Consorcio Chicza comenzó a consultar con sus asesores jurídicos en la Ciudad de México para determinar las acciones que pueden emprender, entre ellas presentar una solicitud formal o una queja ante las autoridades para exigir una explicación sobre el estado del trámite.
Mientras tanto, los productores de chicle natural de Quintana Roo y Campeche enfrentan dificultades para utilizar internacionalmente una certificación que tardaron años en conseguir y que tenía como principal objetivo fortalecer su competitividad, proteger su origen y generar mayores oportunidades económicas para las comunidades dedicadas a esta actividad.










