La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo declaró el fin de la violencia contra las mujeres en México, a pesar de cifras oficiales que reportan el asesinato de diez mujeres diariamente. Su mensaje, emitido en Cajeme, Sonora, se centró en la erradicación del machismo y la discriminación como pilares de la Cuarta Transformación.
La declaración audaz frente a la realidad numérica
Desde Cajeme, Sonora, la mandataria Claudia Sheinbaum Pardo proclamó que «se acabó la violencia contra las mujeres» en México. Esta declaración se produjo durante la entrega de la Pensión Mujeres Bienestar, un evento que congregó a cientos de mujeres de entre 60 y 64 años. La afirmación de Sheinbaum se contrapone directamente con datos oficiales que documentan el asesinato de un promedio de diez mujeres cada día en el país.
El discurso de la presidenta enfatizó un cambio de era, señalando un «tiempo» pasado donde la discriminación y el machismo eran permisibles. Sheinbaum se reivindicó como parte fundamental del movimiento de la Cuarta Transformación, una corriente política que, según sus palabras, lucha activamente contra cualquier forma de discriminación estructural.
El legado de la Cuarta Transformación en la equidad
La mandataria delineó un panorama histórico para contextualizar la transformación propuesta por su gobierno. Sheinbaum rememoró una época en la que las mujeres enfrentaban restricciones significativas en su vida personal y profesional. En ese periodo, la sociedad dictaba a las mujeres un rol exclusivamente doméstico, limitando su participación laboral y social. Las expectativas se reducían a cuidar del hogar y de los hijos.
Aunado a estas limitaciones, existía una percepción social errónea que, según la presidenta, consideraba «lícito golpear a una mujer». Frente a estas realidades históricas, Sheinbaum articuló un mensaje de cambio categórico:
- «Eso no, se acabó la violencia contra las mujeres.»
- «Las mujeres queremos ser más, porque decía somos iguales, pero nunca más queremos ser menos en nuestra sociedad.»
La transformación promovida en México, según la líder, engloba principios fundamentales para la erradicación de opresiones sistémicas. Este ideario se resume en la consigna: «abajo el racismo, abajo el clasismo, abajo la discriminación y abajo el machismo». La Cuarta Transformación, por tanto, se posiciona como un motor para la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, donde los derechos de las mujeres sean inalienables.
El liderazgo femenino como espejo de la nación
Claudia Sheinbaum retomó una de sus frases distintivas, pronunciada al asumir la presidencia, para reforzar el concepto de liderazgo femenino colectivo. Reiteró que al llegar a la presidencia, lo hicieron «todas las mujeres mexicanas». Esta visión inclusiva extiende el rol presidencial más allá del Palacio Nacional, identificando figuras de autoridad y gestión en diversos ámbitos de la vida cotidiana.
La presidenta subrayó la presencia de «mujeres presidentas en las escuelas», «mujeres presidentas en la casa» y «mujeres presidentas en todos lados del país». Con esta analogía, Sheinbaum apuntó que «todas las mujeres somos presidentas de la república, llegamos todas», unificando la experiencia de las mujeres mexicanas bajo una narrativa de poder compartido. Ante la audiencia de mujeres beneficiarias de la pensión, la mandataria instó a una participación activa en la erradicación de cualquier manifestación de racismo y clasismo. Remarcó la necesidad de reconocer el «mucho machismo» arraigado en México, donde históricamente se negaban los derechos fundamentales a las mujeres.
Voces empoderadas: Derribando mitos y barreras
La presidenta compartió una experiencia personal que resuena con la vivencia de muchas mujeres en México. Rememoró haber escuchado la frase: «calladita te ves más bonita». Contra este precepto restrictivo, Sheinbaum afirmó con convicción que las mujeres se ven «más bonitas cuando hablamos y cuando participamos», un llamado al empoderamiento a través de la expresión y la acción.
Este mensaje se reforzó con la defensa del derecho de las mexicanas a tomar sus propias decisiones, un pilar fundamental para el desarrollo individual y colectivo. Sheinbaum subrayó la importancia de reconocer a las mujeres para que puedan ser «lo que queramos ser», sin límites a sus sueños. También hizo un llamado a apoyar a las niñas, para que, al igual que los niños, comprendan que «no hay imposibles» y puedan aspirar a cualquier rol, incluyendo la presidencia de la República.
La mandataria cerró su intervención evocando un comentario despectivo de un «cómico que se quiso hacer el chistosito», quien se refirió a su designación como presidenta calificándola como la llegada de «un ama de casa a Palacio Nacional». La respuesta de Sheinbaum a este comentario evidenció su compromiso con la dignificación de los roles femeninos: «A mucho orgullo soy ama de casa, soy mamá, soy abuela y por voluntad del pueblo de México, Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas». Finalmente, la presidenta concluyó con una serie de exclamaciones de orgullo nacional y de género: «¡Que vivan las mujeres de México! ¡Que vivan todas las mamás! ¡Que viva Sonora! ¡Que viva México!». La fecha de este evento se registró el 10 de mayo de 2026.









