Más de 1,600 pobladores de San José Chiapa, Puebla, se movilizaron este domingo contra la instalación del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (Podecibi), denunciando la estrategia de control social del gobernador Alejandro Armenta y exigiendo la cancelación definitiva del parque de reciclaje.
Fractura social ante la imposición del Podecibi
La movilización masiva evidencia la erosión de la legitimidad del proyecto gubernamental en San José Chiapa.
La protesta reunió a una multitud diversa que se desplazó en vehículos, motocicletas, bicicletas, tractores, a caballo y a pie para rechazar el denominado Podecibi. Este acto, calificado como histórico por los asistentes, cuestiona la eficacia de las políticas de entrega de apoyos —tinacos, calentadores solares y fertilizantes— implementadas por la administración de Alejandro Armenta en las semanas previas. Renato Romero, integrante del movimiento social, catalogó las acciones del Ejecutivo estatal como una estrategia de simulación y represión diseñada para ocultar la oposición real de la ciudadanía.
El despliegue de fuerza y el intento de contención
El gobierno estatal ha blindado el área de construcción con operativos policiales, mientras grupos sindicales actúan como contención política en las rutas de acceso.
El punto denominado «el Llanito», ubicado en las inmediaciones del sitio proyectado para la planta de residuos, permanece cercado desde el 30 de junio por patrullas, decenas de elementos de seguridad y una tanqueta antimotines. Durante la jornada de protesta, se documentaron los siguientes incidentes de obstrucción:
- Bloqueo carretero: Un grupo identificado con la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y su líder estatal, Leobardo Soto, atravesó camiones y un tráiler para impedir el avance de los manifestantes.
- Respuesta ciudadana: Ante la interrupción del paso, la columna superó la obstrucción mediante cambios de trayectoria, logrando completar el arribo al sitio del mitin.
- Magnitud del convoy: Estimaciones de los pobladores cifraron la participación en más de 300 vehículos, consolidando una de las muestras de rechazo más grandes de la región.
Riesgos ambientales y memoria histórica local
La proximidad del complejo industrial a zonas residenciales y mantos acuíferos intensifica el rechazo de las familias agricultoras.
La oposición técnica y vecinal se fundamenta en la vulnerabilidad hídrica de la zona, donde el agua se localiza a menos de cuatro metros de profundidad. Representantes del Movimiento en Defensa del Agua y del Medio Ambiente señalaron que el proyecto de reciclaje se situaría a escasos 100 metros de la cabecera municipal, representando un riesgo latente de contaminación. La desconfianza de los habitantes está permeada por el antecedente de la planta Audi, cuya instalación fue promocionada como motor de progreso y resultó, según testimonios locales, en contrataciones mínimas con salarios precarios.
El quiebre ideológico con la administración federal
Críticos locales señalan una contradicción fundamental entre los principios proclamados por la administración y la ejecución del parque industrial.
Martín Barrios, de la Comisión de Derechos Humanos y Laborales de Tehuacán, enfatizó que la administración actual replica esquemas de inversión previos, similares a los del periodo de Rafael Moreno Valle. La narrativa de los movimientos sociales destaca los siguientes puntos de conflicto:
- Alianzas cuestionadas: La supuesta vinculación con la CTM para actuar como grupo de choque contradice el discurso oficial contra el sindicalismo tradicional.
- Exigencia de rectificación: Jorge Octavio Contreras demandó una postura clara por parte de la presidenta de la república ante la afectación de derechos locales.
- Propuestas y resistencia: A pesar de la apertura al diálogo manifestada por los líderes del movimiento, la postura de rechazo total al Podecibi permanece inamovible, descartando cualquier negociación que contemple la edificación de la recicladora.










