En pleno debate judicial, un intercambio de playeras entre el PVEM y Morena escaló tensiones en el Senado. El incidente expuso el apoyo de un legislador a Rubén Rocha Moya, señalado por presuntos nexos con el narcotráfico.
La irrupción simbólica: un desafío político en el debate judicial
El 29 de mayo de 2026, durante la discusión de las nuevas reformas al Poder Judicial en el Senado de México, un hecho inusual desvió la atención del pleno. Cerca del final de la sesión, Luis Armando Melgar, senador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), se acercó al escaño de Gerardo Fernández Noroña, legislador de Morena. El senador Melgar portaba una de las playeras distribuidas previamente por senadores del Partido Acción Nacional (PAN), diseñadas para incitar a los morenistas a expresar su respaldo público al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. La prenda ostentaba la leyenda «#Yo con Rocha».
Melgar exhibió la playera ante Fernández Noroña y la depositó en su lugar. La acción fue una clara invitación a manifestar el apoyo al mandatario sinaloense. Este gesto de Melgar no fue aleatorio, sino parte de una dinámica preestablecida por la oposición en el Senado para presionar a figuras de Morena.
El eco de Sinaloa: nexos cuestionados y apoyos divididos
La respuesta de Gerardo Fernández Noroña fue inmediata y contundente: devolvió la playera a Luis Armando Melgar. Sin embargo, el senador del PVEM persistió en su acción y, tomándola nuevamente, la arrojó de vuelta al morenista. El intercambio no fue un mero juego, sino una representación de las tensiones políticas que atraviesan el senado. Fernández Noroña ha sido un partidario público de Rubén Rocha Moya, una figura cuyo nombre ha sido vinculado por el gobierno de Estados Unidos a presuntos nexos con el narcotráfico, una acusación que añade una capa de complejidad y seriedad al apoyo manifestado por el legislador.
Este acto se desarrolló en un contexto donde el respaldo político a figuras bajo escrutinio internacional se convierte en un punto de fricción en el ámbito legislativo. La insistencia de Melgar en que Noroña usara la playera buscaba, además de una declaración pública, posiblemente evidenciar las alianzas internas de Morena frente a señalamientos sensibles.
La exigencia de orden: entre aplausos y llamados a la calma
Tras el repetido lanzamiento de la playera, el incidente generó una reacción en la bancada panista. Los senadores del PAN, presentes en el pleno, aplaudieron la escena y comenzaron a gritar al unísono: «¡Póntela! ¡Póntela! ¡Póntela!». Este clamor no solo amplificó la tensión, sino que reveló la estrategia coordinada de la oposición para destacar las posturas y los compromisos de los legisladores de Morena. La situación escaló a tal punto que la presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, tuvo que intervenir.
Castillo solicitó a los legisladores mantener el orden, buscando restablecer la seriedad del debate sobre las reformas judiciales que se estaba llevando a cabo. La interrupción por el incidente de la playera subraya cómo los símbolos y las provocaciones pueden alterar significativamente el ambiente legislativo, desviando la atención de asuntos de alta relevancia y exponiendo las fracturas y estrategias políticas internas.









