Julio César Jasso Ramírez, responsable del ataque en Teotihuacán, ejecutó una planeación meticulosa basada en un perfil psicopático con marcadas tendencias «copycat». Las investigaciones confirman que el agresor, originario de Guerrero, estructuró su accionar para replicar conductas criminales previas, buscando notoriedad a través de la violencia sistemática.
El fiscal general de Justicia del Estado de México, José Luis Cervantes, expuso los pormenores de la estrategia delictiva diseñada por Jasso Ramírez. Este individuo, proveniente de Tlapa, Guerrero, no actuó bajo un impulso errático, sino que dedicó los días previos al evento para perfeccionar los detalles de su incursión. Los informes de la autoridad mexiquense subrayan que la naturaleza del agresor se alinea con rasgos de personalidad psicopática, donde la ausencia de remordimiento se combina con una fascinación por modelos criminales preexistentes.
La dinámica del agresor se define bajo el concepto de crimen imitativo o «copycat». Esta conducta implica un proceso de aprendizaje y emulación de tácticas utilizadas en sucesos mediáticos anteriores, lo que indica que Jasso Ramírez consumió información sobre otros crímenes para dar forma a su propio ataque. La fiscalía detectó que esta planificación no fue superficial; existió una preparación logística y mental orientada a maximizar el impacto de sus acciones en el entorno de la zona arqueológica.
- Origen del sujeto: Julio César Jasso Ramírez, radicado previamente en Tlapa, Guerrero.
- Diagnóstico preliminar: Perfil psicopático con nula empatía y alta capacidad de manipulación del entorno.
- Modus operandi: Planeación deliberada con días de antelación y selección de objetivos bajo un esquema de imitación.
- Contexto de la captura: La información recabada por la autoridad estatal permitió trazar la ruta crítica de su comportamiento antes del despliegue de fuerza.
La inteligencia emocional y psicológica del atacante muestra una estructura rígida, orientada al cumplimiento de un guion delictivo autoimpuesto. Según el detalle proporcionado por el Fiscal Cervantes, el seguimiento de los movimientos de Jasso Ramírez fue fundamental para comprender la profundidad de su desviación conductual. Este caso resalta la peligrosidad de los perfiles que buscan validación a través de la réplica de tragedias ajenas, transformando la planeación criminal en un ejercicio de simetría con delincuentes del pasado.









