Redacción/CARIBE PENINSULAR
MAHAHUAL.- El proyecto Perfect Day de Royal Caribbean ya contaba con permisos municipales de cambio de uso de suelo, pero la movilización sin precedentes de la sociedad civil evitaron que el proyecto se lleve a cabo, señaló el investigador Daniel Jacobo Marín, abogado ambiental.
Irregularidades en la planeación, falta de transparencia y una movilización sin precedentes de la sociedad civil, fueron los factores determinantes para la decisión de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de no aprobarlo.
El proyecto pretendía introducir 21,000 turistas diarios en una población pequeña, generando una movilización sin precedentes de la sociedad civil y organizaciones ambientalistas ante las afectaciones sociales y ambientales consideradas «descomunales».
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«Yo creo que con el apuro de hacer el proyecto, sabiendo que había oposición local, dieron en muy pocos días una modificación al ordenamiento municipal para hacer un cambio de uso de suelo que debía haber sido un proceso mucho más participativo, mucho más amplio exponiéndose a que al final el proyecto pudiera no haber sido aprobado a partir de las respuestas locales», expuso en entrevista radiofónica para un medio nacional.
Actualmente, la Semarnat evalúa el expediente, y aunque no existe una cancelación oficial definitiva, la secretaría ha declarado públicamente que el proyecto no será aprobado debido a que la carga en un ecosistema tan frágil es desproporcionada.
Además, recordó que el riesgo para el Sistema Arrecifal Mesoamericano, el segundo más importante del mundo, es uno de los puntos críticos del debate y se advierte que no existen medidas de mitigación suficientes para evitar daños irreversibles a los corales y a las zonas de anidación de tortugas, sumado a la presión que ejercería tal cantidad de personas sobre el tratamiento de aguas y los recursos locales.
También contrastó este tema con el manejo del Tren Maya, donde las evaluaciones ambientales fueron relajadas bajo decretos de seguridad nacional.
En Mahahual, sin embargo, la resistencia social ha obligado a un mayor celo regulatorio, cuestionando si el desarrollo turístico debe estar por encima del equilibrio sistémico de la región.
«Hay lugares donde sencillamente por las características sistémicas y las características de la población, la forma en la que este tipo de proyecto interviene, subvierte completamente la relación entre la comunidad y el proyecto, el ambiente y el proyecto», acotó.









