Pemex incrementó drásticamente sus emisiones de gases contaminantes durante el primer semestre de 2026, contraviniendo los compromisos ambientales del gobierno federal y agravando las crisis de salud respiratoria en poblaciones aledañas a sus complejos industriales.
El ascenso de las partículas contaminantes en 2026
La petrolera estatal reportó un aumento generalizado en los tres principales indicadores de contaminación atmosférica durante el primer semestre del año, vinculados directamente al deterioro de la calidad del aire.
- Dióxido de carbono (CO₂): Registro de 38.7 millones de toneladas, representando un alza del 15.9% frente a las 33.4 millones de toneladas contabilizadas en el periodo homólogo de 2025.
- Óxidos de azufre: Volumen de 728.7 mil toneladas, un incremento del 12.4% respecto a las 648.2 mil toneladas registradas en el primer semestre del ejercicio anterior.
- Metano: Volumen emitido de 447.2 mil toneladas, lo que supone un crecimiento del 17.7% frente a las 380.0 mil toneladas reportadas en 2025.
Vulnerabilidad respiratoria en comunidades tabasqueñas
El incremento en las emisiones industriales coincide con el deterioro de la salud pública en Paraíso, Tabasco, donde la operación de la refinería Dos Bocas se vincula a padecimientos respiratorios en menores de edad.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) advierte que los óxidos de azufre poseen efectos inmediatos en el organismo humano. La exposición a estos compuestos dificulta la función respiratoria y genera especial riesgo para niños con asma. Asimismo, estos contaminantes provocan daños significativos en la flora, afectando el follaje y el crecimiento de los ecosistemas circundantes.
Impacto climático y peligrosidad del metano
El metano, cuya liberación se asocia a procesos de extracción de hidrocarburos, presenta una capacidad de calentamiento superior a otros gases de efecto invernadero según especialistas ambientales.
El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) sostiene que el metano posee un poder de calentamiento 80 veces mayor que el dióxido de carbono en un horizonte de 20 años. Este gas es responsable de aproximadamente el 25% del calentamiento global actual. A pesar de que su permanencia en la atmósfera es menor —cerca de 12 años—, su capacidad para atrapar calor lo posiciona como uno de los contaminantes cuya reducción es más urgente para mitigar la erosión del clima global.
El nexo entre la inactividad de mantenimiento y la contaminación
La escalada de emisiones se manifiesta en un contexto de vulnerabilidad operativa en los activos de Pemex, donde la reducción de recursos destinados a mantenimiento ha coincidido con incidentes críticos.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) recalca que la acumulación de dióxido de carbono altera la temperatura planetaria, detonando fenómenos climáticos extremos. Sequías, olas de calor e inundaciones son consecuencias directas de la concentración de estos gases, lo que convierte la gestión ambiental de la petrolera en un factor determinante tanto para el equilibrio ecológico como para la viabilidad política de la actual administración.









