La interna de Morena por Benito Juárez (Cancún) es una absoluta alegoría de la problemática vial de la ciudad más poblada y más caótica de nuestro Caribe.
Simplemente, se ha atascado la confluencia de aspirantes para lo que sería la Coordinación Municipal de la Defensa de la Transformación de Benito Juárez.
Y, claro, ¿quién, pese a todo, no quiere ser alcalde de Cancún? Si bien este destino presenta graves problemas de movilidad, crecimiento urbano, demanda de servicios y, claro, de inseguridad, a la vez congrega tremendos intereses políticos y económicos, que podrían superar a los de algunos estados del país.
Un dato que refleja la magnitud de los intereses políticos y económicos que existen en Cancún es que, con todo y que la Cuarta Transformación se estacionó en Cancún en 2018 y en el Congreso del Estado en 2019, persisten todas las concesiones que fueron otorgadas durante los ayuntamientos y gobiernos estatales priistas o del PRI-PVEM, desde el agua potable hasta el alumbrado público, pasando por la recolección de la basura.
Es decir, la alcaldía de Cancún tiene tanto peso político y económico que no puede verse como un premio de consolación para quien no gane la gubernatura.
Casi al parejo de la contienda adelantada por la candidatura de Morena a la gubernatura, arrancó la contienda por la alcaldía de Cancún, en las mismas condiciones que la primera: sin reglas claras, pero también sin límites.
De esta forma, se integró un primer bloque de aspirantes. De los adelantados del oficialismo, esta lista la encabeza el extitular de la Sebien, Pablo Bustamante, que si los órganos electorales fueran imparciales, estaría eliminado de antemano. También forman parte de este contingente del oficialismo Pablo Gutiérrez, Jorge Sanén, Óscar Rebora y Vero Lezama.
Al calor de la contienda por la Coordinación Estatal de la Cuarta Transformación, Alberto Batún y Humberto Aldana se pasaron del morenismo institucional al morenismo «rebelde» de Rafael Marín, con lo que se empezó a formar otro bloque, en el que también se ha integrado en días recientes la regidora Silvana Córdova. También, dentro del contexto del rafismo, se ubica el PT, que tiene como su principal representante en Cancún a Hugo Alday.
Pero no todo acaba aquí.
En las internas de Morena no mandan las encuestas, sino los acuerdos y los amarres. Cancún está en la mesa de las negociaciones como el principal premio de consolación en cuanto a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación. En ese escenario aparecen Eugenio Segura, Rafael Marín y Marybel Villegas. Aunque, en el caso del senador, se supondría que juega en equipo con el extitular de la Sebien; pero en el cuatroteísmo todo puede pasar.
La interna por la alcaldía de Cancún se torna cada vez más complicada. Es un caos. Tanto, que ya se parece a la Nichupté, Huayacán, Colosio o prolongación Portillo, por ahí de las seis de la tarde.










