La Ciudad de México registra dos casos de miasis, o infección por gusano barrenador, en humanos. Estos han sido localizados específicamente en la alcaldía Tlalpan, al sur de la capital, conforme al último «Informe de casos activos de GBG en México» emitido el 27 de mayo por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), adscrito a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).
Avance de la infección y contexto geográfico
La detección de miasis humana en Tlalpan marca una evolución en la presencia del gusano barrenador, dado que a principios de mayo ya se habían registrado casos en perros. Aunque las autoridades calificaron estos incidentes en animales como aislados, la confirmación de infecciones en personas subraya una preocupación creciente en la salud pública. La demarcación de Tlalpan, conocida por su colindancia con Coyoacán, se sitúa además en una zona de alta visibilidad, cercana al Estadio Banorte, sede de la inminente inauguración de la Copa Mundial FIFA 2026 en apenas dos semanas, lo que añade una capa de complejidad al panorama sanitario.
Respuesta institucional y prevención activa
Ante los primeros indicios de la enfermedad en animales, el gobierno encabezado por Clara Brugada había anunciado la implementación de acciones específicas de prevención y monitoreo. Estas medidas se centrarían en las alcaldías de Tlalpan, Xochimilco y Milpa Alta, e incluirían diagnósticos exhaustivos, protocolos de cuarentena y un seguimiento epidemiológico riguroso para contener la propagación del parásito. La expansión de la infección a humanos ha reforzado la urgencia de estas estrategias.
Fisiopatología del gusano barrenador y grupos de riesgo
El 28 de mayo, la Secretaría de Salud (SSA) emitió un llamado a la población para intensificar las medidas de protección contra la miasis provocada por el Gusano Barrenador del Ganado (GBG). Esta enfermedad es originada por la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, una especie con la capacidad de penetrar heridas abiertas para alimentarse de tejido vivo, afectando tanto a animales como a seres humanos. El cuidado adecuado de cualquier lesión cutánea se presenta como una línea de defensa fundamental. La vulnerabilidad es acentuada en niñas, niños, personas adultas mayores, individuos con movilidad reducida y aquellos en situaciones de mayor exposición o con contacto frecuente con animales, quienes deben extremar las precauciones de higiene y monitoreo.
Estrategias de blindaje personal y animal contra la miasis
Para mitigar el riesgo de infección por el gusano barrenador, la Secretaría de Salud delineó un conjunto de recomendaciones preventivas esenciales. Estas medidas abarcan desde el tratamiento inmediato de lesiones hasta la adopción de prácticas de higiene y vestimenta protectora.
- Manejo de heridas: Cualquier cortadura, raspadura o picadura debe ser lavada con agua y jabón de forma inmediata. Posteriormente, es crucial desinfectar correctamente la zona y mantenerla cubierta con gasas o vendas estériles hasta su completa cicatrización. Este protocolo es vital, ya que las moscas buscan precisamente este tipo de heridas para depositar sus huevos.
- Higiene personal rigurosa: Se enfatiza la importancia de mantener una higiene personal escrupulosa, especialmente en poblaciones sensibles como niños, adultos mayores, personas con poca o nula movilidad y aquellos en situación de vulnerabilidad, así como en quienes tienen contacto frecuente con animales.
- Vestimenta protectora: Cuando se realicen actividades en el campo o en proximidad de animales, se recomienda el uso de ropa protectora, incluyendo manga larga y pantalones, para minimizar la exposición de la piel.
- Uso de repelentes: La aplicación de repelentes autorizados tanto en la piel como en la ropa contribuye a disuadir la presencia de moscas que puedan ser portadoras de la larva.
- Revisión constante de animales de compañía: Es imperativo realizar inspecciones periódicas en animales domésticos. Particular atención debe prestarse a orejas, patas, cola, hocico y pelaje para la detección temprana de heridas, irritación o cualquier lesión cutánea. Si se identifica alguna anomalía, esta debe limpiarse, protegerse y ser atendida de inmediato por un médico veterinario autorizado. Asimismo, es fundamental evitar que el animal se lama o rasque la zona afectada para prevenir la automutilación o la extensión de la herida.
Identificación de señales de alarma y protocolos de reporte
La SSA ha establecido un claro conjunto de señales de alarma que requieren atención médica o veterinaria inmediata en caso de sospecha de miasis.
- Presencia de gusanos: La visualización de larvas en heridas es un indicador inequívoco de infección.
- Mal olor: Un olor fétido proveniente de una lesión puede ser un signo de infección avanzada y daño tisular.
- Inflamación severa: Una hinchazón pronunciada en el área afectada sugiere una respuesta inflamatoria intensa del organismo.
- Daño en el tejido: Cualquier evidencia de deterioro o necrosis del tejido circundante a la herida es una señal crítica.
- Dolor, irritación o lesiones persistentes: La presencia de dolor continuo, irritación o lesiones que no cicatrizan pese a los cuidados básicos exige una evaluación profesional.
Ante la manifestación de cualquiera de estos signos, la búsqueda de atención médica o veterinaria urgente es fundamental. Para quienes sospechen de miasis por Gusano Barrenador del Ganado, la Secretaría de Salud ha dispuesto líneas telefónicas para comunicarse con la Unidad de Inteligencia Epidemiológica y Sanitaria (UIES): 800 751 2100, 079, y (55) 5337-1845.









