Meliá e Iberostar ponen fin a su operación hotelera en Cuba; golpea al turismo y a cientos de empleos

Redacción/CARIBE PENINSULAR

La salida de las cadenas españolas también impactará a proveedores, agencias de viajes, transportistas y otros negocios vinculados a la actividad turística.

LA HABANA.- Las cadenas hoteleras españolas Meliá Hotels International e Iberostar, esta semans llevaron a cabo el cierre definitivo de sus operaciones en Cuba, poniendo fin a décadas de presencia en la isla en medio de una profunda crisis económica y del endurecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Meliá formalizó el cese total de sus actividades con efecto al 24 de julio de 2026, tras notificar la decisión a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España. La empresa, considerada durante años el principal operador hotelero extranjero en Cuba, llegó a administrar 34 hoteles con cerca de 14 mil habitaciones, luego de más de 36 años de presencia en el país.

La compañía explicó que la continuidad de sus operaciones se volvió inviable debido a la acumulación de problemas operativos, legales, económicos y financieros, entre ellos las sanciones estadounidenses contra empresas vinculadas al conglomerado estatal GAESA, socio de gran parte de la industria turística cubana.

A ello se suman la escasez de combustible, los constantes apagones, el desabasto de productos, las dificultades para realizar pagos internacionales, la reducción de vuelos hacia la isla y la fuerte caída en la ocupación hotelera, que en algunos periodos descendió hasta alrededor del 50% de la capacidad instalada.

El retiro de Meliá se realizó en dos etapas. En junio anunció el cierre de 15 hoteles y ahora concretó la salida del resto de sus establecimientos, incluyendo los servicios de gestión, comercialización, uso de marca y la cadena de suministro local.

Por su parte, Iberostar también confirmó su salida definitiva de Cuba, aunque aseguró que continuará respaldando a sus trabajadores durante el proceso de transición. La empresa ya había reducido gradualmente su presencia, dejando de administrar varios complejos turísticos antes de anunciar el cierre total.

Otras cadenas internacionales, como Barceló, también han reducido significativamente sus operaciones en la isla en los últimos años, reflejando las dificultades que enfrenta el sector turístico cubano.

Impacto más allá de los hoteles

La salida de estas cadenas no solo representa el cierre de hoteles, sino un fuerte golpe para toda la cadena de valor del turismo.

La decisión afecta a cientos de trabajadores que dependían directamente de estas operaciones, además de empresas proveedoras de alimentos y bebidas, lavanderías, transportistas, operadores turísticos, agencias de viajes, compañías de excursiones, empresas de mantenimiento, distribuidores, prestadores de servicios y pequeños negocios que abastecían a los complejos hoteleros.

Asimismo, la reducción de la oferta hotelera podría traducirse en una menor llegada de visitantes internacionales, generando un efecto económico adicional sobre restaurantes, comercios, taxistas y otros sectores que dependen de la actividad turística.

El turismo constituye una de las principales fuentes de divisas para Cuba; sin embargo, en los últimos años el país ha enfrentado una recuperación más lenta que otros destinos del Caribe, debido a la combinación de crisis económica, problemas energéticos, restricciones financieras y una menor conectividad aérea, factores que continúan debilitando a una de sus industrias más importantes.

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