Por Sergio Caballero
En las elecciones de 2021, 2022 y 2024, para los estrategas de Morena, la marca lo era todo, o casi todo.
Es decir, que con la marca Morena prácticamente se hacía todo el trabajo. Muchas veces, el candidato terminaba siendo lo de menos.
Pero, para 2027, las cosas han cambiado drásticamente.
Encuestas
Morena está en el tobogán y la marca empieza a ser el principal problema de la formación guinda, como lo confirman sendas encuestas que se dieron a conocer esta semana.
La politóloga Lorena Becerra develó un sondeo en la que se establece que la opinión positiva de Morena bajó de 71% en marzo de 2025 a 57% en mayo de 2026, lo que representa una disminución de 14 puntos porcentuales.
A su vez, Consulta Mitofsky establece una caída de 13 puntos para Morena, que pasó del 72% en octubre de 2025 al 58.9% en las mediciones de mayo de 2026.
Es evidente que Morena enfrenta una crisis. Le ha pegado justo en el mentón las acusaciones contra 11 funcionarios del gobierno de Sinaloa, empezando por el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya.
Pero los conflictos se reproducen en todos los ámbitos, desde la seguridad hasta la inflación, pasando por medidas absurdas como la frustrada pretensión de recortar el calendario escolar y los “apagones”.
Gubernaturas
Para fortuna de Morena, en 2027 no habrá elección de Presidente, pero sí se renovarán 17 gubernaturas, más de la mitad de los estados del país, incluida la de Quintana Roo.
Tampoco habrá elecciones de senador, pero sí de diputados federales, con lo que la 4T podría poner en riesgo su actual mayoría, por cierto, sobrerrepresentada.
Se podría decir que la formación guinda está perdiendo la mitad de su músculo político.
Sin la marca, Morena es como el PRI en 2018: solo le quedan los programas sociales la “ingeniera” electoral”.
* Colaboración esta mañana en “Buenos días con Arturo Medina”









