Familiares y amigos de Karen Mariel Juárez Romero se manifestaron frente a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México para exigir que su fallecimiento sea investigado bajo el protocolo de feminicidio y no como un accidente vial. La joven estudiante de enfermería murió el pasado 20 de febrero tras agonizar doce días en el hospital, luego de ser presuntamente arrojada de un vehículo en movimiento el 8 de febrero sobre Circuito Interior. Antes de perder el conocimiento debido a la gravedad de sus lesiones, la víctima alcanzó a señalar directamente a su pareja sentimental como el responsable de la agresión, un testimonio clave que la familia demanda sea el eje rector de la indagatoria.
La movilización, realizada este 20 de abril, recorrió avenidas estratégicas como Izazaga y Eje Central, sumándose a una protesta paralela en el Casco de Santo Tomás, dado que Karen era alumna del Instituto Politécnico Nacional. Esta presión social ocurre en un contexto de crisis de legitimidad para la institución encabezada por Bertha Alcalde Luján, cuya gestión enfrenta severos cuestionamientos por las omisiones documentadas en el reciente feminicidio de Edith Guadalupe Valdés. Los manifestantes denunciaron que, a dos meses del suceso, la fiscalía ha mostrado una alarmante lentitud en la ejecución de peritajes fundamentales, lo que pone en riesgo la preservación de pruebas y la identificación del agresor.
- Diligencias críticas pendientes: La familia exige la revisión inmediata de las cámaras de videovigilancia en la zona de Calzada Vallejo e Insurgentes Norte, así como la reconstrucción de los hechos y la localización de los ciudadanos que auxiliaron a Karen tras la caída.
- Datos del vehículo: Se ha solicitado la colaboración de la ciudadanía para identificar un automóvil Versa color azul metálico con placas EC-23ARN, unidad desde la cual la joven fue proyectada hacia el asfalto.
- Gravedad del ataque: Producto del impacto en movimiento, Karen sufrió la amputación de ambas piernas y múltiples traumas internos que derivaron en su deceso tras varias intervenciones quirúrgicas.
A pesar de la contundencia del testimonio inicial de la víctima y de las pruebas circunstanciales, la FGJCDMX no ha formalizado el cambio de clasificación del caso, manteniendo una ambigüedad que los deudos califican como encubrimiento u omisión. Bajo consignas como «¡No fue accidente, fue feminicidio!», los colectivos de búsqueda y justicia advirtieron que no permitirán que la muerte de una futura profesional de la salud quede reducida a un reporte de tránsito. La exigencia es absoluta: una investigación científica, sin sesgos de género, que logre la captura inmediata del presunto agresor identificado por la propia víctima antes de fallecer.









