Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE. UU., convocó a aliados del G7 a una acción unificada contra el Cártel de Sinaloa y la financiación del terrorismo iraní. Su llamado en París busca erradicar redes clandestinas que sustentan estas amenazas globales, revitalizando la estrategia de sanciones.
Cómo Estados Unidos percibe el combate global al terrorismo
El martes 19 de mayo de 2026, Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, hizo un llamado decisivo a los países aliados para que respondan con firmeza a las amenazas catalogadas como terroristas. Durante su participación en la conferencia internacional del G7 en París, Francia, denominada «No al financiamiento del terrorismo», Bessent incluyó explícitamente al Cártel de Sinaloa dentro de este espectro de riesgos globales. El funcionario del gobierno de Donald Trump subrayó que Estados Unidos no es la única nación que enfrenta el desafío del terrorismo, señalando particularmente el de origen iraní.
Sin embargo, el secretario Bessent enfatizó una percepción de soledad en la determinación estadounidense para combatir estas amenazas. A medida que la administración del presidente Trump revitaliza y centra esta lucha, el objetivo de aplastar el terrorismo requiere que todas las naciones asuman su responsabilidad. Esto implica la erradicación del financiamiento que sustenta estas redes, abarcando desde empresas fantasma con presencia en Europa hasta operaciones bancarias clandestinas en Oriente Medio, y la actividad de cárteles de la droga a lo largo del hemisferio occidental. Bessent explicó que las sanciones no son actos de agresión, sino instrumentos diseñados para la paz, cuyo propósito es generar condiciones que aceleren un cambio de comportamiento, sin condenar a naciones o individuos a un aislamiento indefinido.
La reconfiguración estratégica: sanciones como impulso al cambio
En este contexto de urgencia, Scott Bessent articuló una postura inequívoca: «Si de verdad queremos decir no al dinero para el terrorismo, entonces no debe haber lugar para excusas». Tras referirse a las acciones emprendidas contra Irán, el secretario del Tesoro detalló la adaptación del programa de sanciones del Departamento del Tesoro al siglo XXI. Esta modernización busca optimizar los resultados en seguridad nacional, revisando designaciones obsoletas para permitir que las instituciones financieras se concentren en los esquemas más sofisticados de financiación del terrorismo y evasión de sanciones.
Bessent advirtió que las sanciones no deben prolongarse indefinidamente, ya que sus efectos pueden derivar en consecuencias no deseadas. Argumentó que las acciones más efectivas son aquellas agresivas y selectivas, dotadas de plazos definidos para alcanzar efectos específicos. La finalidad primordial de las sanciones es modificar comportamientos, no castigar a poblaciones enteras. Mantener estas medidas durante años sin cambios visibles o tangibles en el comportamiento puede generar repercusiones generacionales, prácticamente imposibles de predecir. Esta estrategia subraya la importancia de la precisión y la temporalidad en la aplicación de las herramientas financieras.
Un frente mundial contra amenazas: la urgencia de la respuesta conjunta
Mientras Estados Unidos intensifica sus ataques contra las redes financieras utilizadas por actores enemigos para perpetrar el terrorismo, Bessent manifestó la confianza de su gobierno en el apoyo pleno de los socios internacionales. Esta cooperación requerirá, por ejemplo, que los aliados europeos se unan a Estados Unidos en la adopción de medidas contundentes contra Irán. Esto implica designar a sus financistas, desenmascarar sus empresas fantasma y fachada, cerrar sus sucursales bancarias y desmantelar sus grupos afines. La expectativa se extiende a las regiones de Oriente Medio y Asia, donde se espera la erradicación de las redes bancarias clandestinas de Irán.
Además, Bessent exigió a los socios a nivel mundial responder con una firmeza uniforme frente a la diversidad de actores terroristas, desde Hezbolá hasta el Cártel de Sinaloa. El mensaje clave es que, dado que las amenazas trascienden las fronteras nacionales, la unidad de propósito global debe, de igual forma, superar cualquier límite geográfico o político. La capacidad de desmantelar el financiamiento ilícito es vista como un pilar fundamental para la seguridad colectiva y la estabilidad financiera global.
El llamado final a la acción: sin excusas en la seguridad colectiva
El secretario del Tesoro de Estados Unidos concluyó su intervención con un llamado directo a la acción. Si los socios internacionales comparten la indignación por la agenda desestabilizadora de Irán, la amenaza de terroristas que buscan tomar como rehén la economía global, la acción de los cárteles de la droga que envenenan comunidades enteras y las amenazas a vidas inocentes, entonces el momento para la acción unificada es ahora. Este momento representa una oportunidad crítica para que la comunidad global se una a Estados Unidos en la implementación de medidas enérgicas y coordinadas. La inacción o la falta de compromiso se consideraría una evasión de la responsabilidad en un escenario de riesgos interconectados que demandan una respuesta global.









