La Secretaría de Seguridad ha confirmado la detención de José Antonio “N”, un hombre de 39 años identificado como líder de una célula afiliada al Cártel del Noroeste. Esta operación, realizada en Nuevo León, culminó con la incautación de un arsenal, narcóticos, una flota de vehículos y, notablemente, siete tigres, tras una investigación vinculada a un buque interceptado en Tamaulipas.
El golpe estratégico en Nuevo León: de la inteligencia al arresto
La detención de José Antonio “N” se ejecutó en Nuevo León, resultado de una minuciosa labor de investigación y seguimiento. Este individuo, de 39 años, es señalado como la figura principal de una célula criminal estrechamente ligada al Cártel del Noroeste. La acción operativa contó con la participación coordinada de la Secretaría de Marina (SEMAR), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), y la Fiscalía General de la República (FGR), que realizaron cuatro órdenes de cateo de manera simultánea.
Como parte de este operativo, se aseguraron diversos activos relacionados con las actividades ilícitas de la organización. El registro de los inmuebles permitió la incautación de diez armas de fuego, múltiples dosis de droga listas para su distribución, once vehículos de diversa índole, seis motocicletas, equipos de cómputo utilizados para la logística delictiva y sumas de dinero en efectivo. Un elemento inusual y destacado de los decomisos fue el resguardo de siete tigres, animales exóticos que formaban parte de los bienes bajo control de la célula criminal. Adicionalmente, una mujer también fue detenida en el marco de esta misma operación.
El hilo conductor: un buque y 10 millones de litros de diésel
La operación que culminó con la captura del líder criminal tiene sus raíces en un evento previo significativo. Omar García Harfuch, secretario de seguridad, detalló que la detención se derivó de trabajos de investigación posteriores al aseguramiento de un buque en el estado de Tamaulipas. Este incidente se remonta a marzo de 2025, en la ciudad de Altamira. En aquella ocasión, una embarcación fue retenida mientras transportaba 10 millones de litros de diésel. La carga ilícita incluía también decenas de contenedores, vehículos pesados y armamento.
La célula criminal liderada por José Antonio “N” ha sido vinculada directamente con operaciones de recursos de procedencia ilícita y el contrabando de combustible. El caso del buque en Altamira, por su magnitud y las ramificaciones descubiertas, expuso una extensa red de tráfico ilegal de hidrocarburos. Esta red habría afectado incluso a miembros de la Marina y otros funcionarios, evidenciando una compleja estructura de corrupción y operaciones clandestinas.
La intrincada red del «señor de los buques» y sus pérdidas multimillonarias
La investigación sobre el contrabando de combustible y las operaciones ilícitas ha señalado a Roberto Blanco Cantú, conocido por el alias ‘El señor de los buques’, como una figura central. Los cuatro inmuebles cateados y vinculados a la detención de José Antonio «N» están directamente relacionados con Blanco Cantú. Él es identificado como el responsable principal de la empresa Mefra Fletes, una entidad dedicada al comercio de hidrocarburos de procedencia ilícita.
La operativa de Mefra Fletes abarca un corredor ilegal entre Estados Unidos y México, facilitando el trasiego de grandes volúmenes de combustible robado o de origen irregular. La escala de esta red de tráfico ilegal de combustible es alarmante. Se estima que la organización ha realizado más de 15.000 operaciones de contrabando. Las pérdidas económicas generadas por esta actividad criminal superan los 6.000 millones de euros por cada una de ellas, lo que subraya el impacto devastador en las finanzas públicas y la economía legítima. La desarticulación de esta célula representa un paso fundamental en el combate contra estructuras criminales dedicadas al crimen organizado y el lavado de dinero.









