Redacción
YUCATAN.- El conflicto por el cierre del antiguo acceso a Chichén Itzá ya comenzó a generar severas afectaciones económicas y turísticas en el sureste mexicano, provocando pérdidas millonarias, cancelaciones masivas de excursiones y una creciente crisis operativa para agencias de viajes, guías certificados y turoperadores de Yucatán y Quintana Roo.
La disputa se originó por la negativa de un grupo de comerciantes ambulantes a trasladarse al nuevo mercado artesanal CATVI (Centro de Atención a Visitantes), construido como parte de la reestructuración comercial y turística de la zona arqueológica.
Mientras el conflicto continúa sin resolverse, el impacto económico escala rápidamente. De acuerdo con estimaciones oficiales, las pérdidas alcanzan ya cerca de 4 millones de pesos diarios —aproximadamente 235 mil dólares—, recursos que dejan de ingresar tanto al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como al Patronato Cultur debido a la disminución de visitantes y la interrupción parcial de operaciones.
La afectación ya se extiende a toda la cadena turística que conecta Mérida, Valladolid, Cancún y la Riviera Maya. Operadores turísticos reportan cancelaciones de tours previamente vendidos a visitantes nacionales y extranjeros, además de modificaciones de última hora en itinerarios y reembolsos que impactan directamente sus ingresos.
Actualmente, alrededor de 9 mil turistas diarios están dejando de ingresar con normalidad a Chichén Itzá, una de las zonas arqueológicas más importantes y visitadas del mundo. La situación amenaza con repercutir también en hoteles, restaurantes, transportistas, artesanos establecidos y otros prestadores de servicios turísticos de la región, justo en plena temporada de alta afluencia.
El director del INAH en Yucatán, Joel Vázquez, junto con el secretario general de Gobierno estatal, Omar Pérez, confirmaron que el cierre del antiguo acceso será definitivo y reiteraron que el proceso de reubicación hacia el CATVI continuará pese a las protestas.
Las autoridades señalaron además que detrás de algunas movilizaciones existirían líderes que presuntamente cobraban cuotas ilegales y controlaban espacios de venta dentro de la zona arqueológica desde hace varios años.
Según el censo oficial realizado en 2025, en Chichén Itzá existen 662 vendedores ambulantes registrados. De ellos, 262 artesanos —equivalentes al 39%— ya aceptaron incorporarse al nuevo CATVI.
Sin embargo, otros 400 comerciantes, es decir, el 61%, permanecen en resistencia y exigen la reapertura inmediata del antiguo acceso, argumentando afectaciones económicas, caída en ventas y desacuerdo con las nuevas condiciones de operación.
Mientras no exista una solución definitiva, el conflicto continúa creciendo y amenaza con convertirse en una de las crisis turísticas y sociales más delicadas del año en Yucatán, con consecuencias directas para miles de trabajadores y empresas que dependen del flujo turístico hacia la zona maya.









