Otro foco amarillo para Morena sería Playa del Carmen, en donde hay también una intensa lucha interna por la candidatura morenista a la presidencia municipal de esta demarcación.
Playa del Carmen es la otra joya de la corona. Cada vez hay más aspirantes y varios de ellos son de ligas pesadas, con grupos políticos y respaldos propios dentro de Morena y el PVEM.
A su manera, la secretaria de Gobierno, Cristina Torres, alzó la mano para volver a despachar en el primer piso de Palacio Municipal playense.
Aunque ya desde hace unas semanas se le veían las ganas a la exdiputada del PAN, cuando acudió en más de una ocasión a pelear sargazo.
Bajo el impulso de la elección a la gubernatura, que llevó a Carlos Joaquín al Palacio de Gobierno de Chetumal, Cristina fue alcaldesa, también por PAN-PRD, en 2016.
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Lo intentó después en un par de ocasiones, pero ya en Morena, aunque no pudo ganar en las “encuestas” a la entonces alcaldesa Laura Beristain, quien finalmente perdió contra la entonces panista Lili Campos, también del grupo de Carlos Joaquín.
Desde arriba se ha puesto en la mesa que no habrá reelección de alcaldes, lo cual implica a la actual presidenta municipal, Estefanía Mercado, que, obvio, quiere permanecer otros seis años y que cuenta con el apoyo de Morena, pero más del PVEM.
Pero en la lista también está María José Osorio, también del Verde, pero de otro grupo, el del exalcalde Mauricio Góngora.
Por si fuera poco, en el marinismo está con todo Farid Rentería y, claro, sin menospreciar a Orlando Muñoz, quien va por la revancha.
Todo un cóctel de verdes, guindas, puros, joaquinistas, exprianistas…
Así que el problema para Morena en Playa del Carmen es cómo procesar a tantos aspirantes, que significan tantos intereses, grupos y personajes de peso, sin provocar una ruptura interna.
Y se esperan más sorpresas en la caja de chocolates de Morena.










