La coordinadora de Morena en Valle de Allende, Lucía Guadalupe Mora, fue asesinada el 12 de mayo de 2026. La dirigente partidista Ariadna Montiel Reyes responsabilizó directamente al gobierno de Chihuahua, liderado por Maru Campos, por la gestión de seguridad y su ausencia en mesas de paz.
Impacto mortal: el crimen que sacude a Morena en Chihuahua
La noche del 12 de mayo de 2026 marcó un punto de inflexión en el panorama político de Chihuahua. Lucía Guadalupe Mora, identificada como coordinadora del partido Morena en el municipio de Valle de Allende, fue víctima de un atentado fatal. El suceso se registró a las afueras de su domicilio, donde fue atacada con disparos de arma de fuego, confirmando su fallecimiento.
Este evento ha generado una reacción inmediata en la esfera partidista. La noticia, difundida el miércoles 13 de mayo de 2026 por la mañana, posiciona el homicidio como un hecho de relevancia nacional, dada la implicación de una figura política activa en la entidad. La zona del crimen fue acordonada por las autoridades correspondientes para las diligencias periciales.
La acusación directa: Morena señala al gobierno estatal
Ariadna Montiel Reyes, la dirigente nacional de Morena, no tardó en confirmar la trágica noticia. Desde las primeras horas del 13 de mayo, Montiel emitió declaraciones categóricas, no solo lamentando la pérdida de su compañera, sino también atribuyendo la responsabilidad de los hechos al gobierno de Chihuahua.
Mediante una publicación en sus redes sociales, la líder morenista articuló una crítica severa. Afirmó que el deceso de Mora no puede ser considerado un incidente aislado, sino «un reflejo de un estado abandonado por un gobierno que se niega a asistir de manera regular a las mesas de construcción de la paz». Esta postura subraya una escalada en la confrontación política regional, que intensifica el debate sobre la seguridad pública en la entidad.
Gobernanza bajo fuego: el foco en la gestión de Maru Campos
La declaración de Montiel Reyes trascendió la mera condena para transformarse en un cuestionamiento directo a la administración de la gobernadora Maru Campos. La dirigente de Morena manifestó que Campos «parece más preocupada por sus relaciones con la extrema derecha y sus visitas al extranjero que por asumir su responsabilidad con el pueblo».
Esta acusación no solo contextualiza el asesinato de Lucía Guadalupe Mora dentro de un marco de inseguridad, sino que también interpela las prioridades y la eficacia del gobierno estatal en el mantenimiento de la paz. Las críticas se centran en la supuesta inasistencia de la administración a las mesas de seguridad nacionales, un factor que, según Montiel, contribuye a la vulnerabilidad del estado y al tipo de eventos lamentables como el ocurrido en Valle de Allende. El contexto político previo a estos hechos había ya mostrado tensiones entre el partido Morena y la administración estatal.









