Redes criminales explotan a menores en CDMX mediante anuncios de renta de peluches

Redes criminales explotan a menores en CDMX mediante WhatsApp y Facebook con anuncios de renta de peluches. Fiscalía omite investigar.
Redes criminales explotan a menores en CDMX mediante anuncios de renta de peluches

Redes criminales explotan sexualmente a menores en la Ciudad de México utilizando grupos de WhatsApp y Facebook con anuncios encubiertos de «renta de peluches», una modalidad denunciada por el Colectivo DLR ante una Fiscalía capitalina omisa e inactiva.

El modus operandi digital en la capital y Nuevo León

Las redes criminales operan principalmente en la Ciudad de México y Nuevo León mediante comunidades digitales y anuncios codificados que facilitan la explotación sexual infantil.

El Colectivo DLR documentó la operación de redes que comercializan la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes a través de plataformas digitales como WhatsApp y Facebook. Los anuncios se encubren bajo expresiones como “renta de peluches” y grupos que simulan ser comunidades de menores de edad. En estas estructuras participan depredadores, intermediarios que consiguen clientes e incluso familiares que facilitan el acceso a las víctimas a cambio de dinero.

La investigación fue notificada a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX). Hasta el cierre de la documentación, la organización no ha recibido respuesta, información sobre la apertura de una carpeta de investigación o la realización de diligencias para identificar a posibles responsables y víctimas.

Andy Torres, fundador del Colectivo DLR, precisó que si bien estas redes operan en otras entidades, se identificó mayor actividad en la capital mexicana y Nuevo León. El especialista en ciberseguridad y perito en informática forense explicó que la cercanía de la ciudad con el Estado de México facilita el traslado de menores entre ambas entidades en recorridos de una a dos horas.

Esta colindancia geográfica vincula la dinámica delictiva local de la CDMX con el segundo territorio de mayor riesgo para la infancia. Según el informe «Violencia sexual contra la niñez y la adolescencia en México (2010-2025)» de la Red por los Derechos de la Infancia (REDIM), la entidad mexiquense concentró el 14.3% de todos los casos nacionales de menores atendidos en hospitales por este delito durante 2025.

Elusión de filtros y uso de lenguaje cifrado

Los sistemas de moderación de las plataformas digitales fallan al interpretar el contexto visual y simbólico de las publicaciones empleadas por los explotadores infantiles.

Los explotadores emplean imágenes y expresiones que evitan referencias sexuales explícitas pero adquieren ese significado en las conversaciones. Los sistemas de moderación de las plataformas no identifican este doble sentido debido a que sus filtros se concentran en palabras específicas o contenidos visuales explícitos, careciendo de capacidad para interpretar contextos.

Plataforma o EstudioPorcentaje de Incidencia / CasosRol en el Ecosistema Criminal
Facebook52%Infraestructura principal de expedientes documentados
WhatsApp45%Canal primario de mensajería para negociación y oferta
Estudio Disrupting Harm México13%Porcentaje de internautas de 12 a 17 años que han sufrido explotación o abuso sexual en línea

Torres ejemplificó que la fotografía de un menor comiendo un helado, acompañada de determinadas expresiones, adquiere una connotación sexual reconocible para los usuarios pero pasa inadvertida para los sistemas de moderación. Esto permite que los contenidos circulen y los grupos permanezcan activos sin ser detectados.

El estudio Disrupting Harm México —desarrollado por UNICEF, ECPAT e INTERPOL— advierte que el 13% de los internautas de entre 12 y 17 años en el país ha sufrido explotación o abuso sexual en línea. La misma investigación confirma que Facebook estuvo implicado en el 52% de los expedientes y WhatsApp en el 45%.

Pruebas, ofertas y condiciones de comercialización

Las capturas de pantalla difundidas por el colectivo evidencian la cotización de menores, catálogos de entrega y grupos orientados a la captación de infancias.

Las pruebas reunidas por la agrupación civil muestran capturas de grupos y conversaciones con anuncios de “renta de peluches” que corresponden a la comercialización del acceso sexual a niñas, niños y adolescentes. Los mensajes incluyen precios, disponibilidad, condiciones de entrega y garantías de discreción.

  • Modalidades ofrecidas: Publicaciones tituladas “Renta de peluches CDMX y estado” ofrecen distintos puntos de entrega, cobros por hora, servicio o día completo bajo categorías identificadas como “colegiala”, “indígena”, “anime” y “perro”.
  • Ofertas monetarias: Una conversación registra a un usuario ofreciendo 20 mil pesos por el acceso a una posible víctima de “15 años de antigüedad”, condicionada a su devolución el domingo por la noche.
  • Grupos de enganche: Se detectó un grupo denominado “Niños y niñas de 11 a 13 años”, con 284 integrantes. El uso de nombres referidos a edades específicas busca que los menores crean que se trata de espacios escolares, de videojuegos o de convivencia, especialmente al encontrar compañeros de escuela o vecinos administrados por adultos.

Durante la observación, DLR mantuvo perfiles dentro de estos grupos y detectó a adultos intentando establecer conversaciones privadas con usuarios creídos menores de edad, a quienes enviaban preguntas sobre curiosidad por ciertos contenidos e imágenes sexuales.

El viraje hacia un esquema criminal híbrido —donde el enganche virtual precede a la agresión física— es sistémico. El 6.° Reporte de Trata de Personas (2025-2026) del Consejo Ciudadano de la CDMX revela que el 92% de las víctimas explotadas para la producción de Material de Abuso Sexual Infantil (MASI) fueron contactadas y manipuladas en entornos virtuales.

Participación del entorno familiar y redes de intermediación

La investigación revela que la facilitación del acceso a las víctimas proviene frecuentemente de vínculos familiares directos que operan como intermediarios.

Quienes facilitan el acceso a las posibles víctimas no siempre son desconocidos de internet. Torres apuntó que la gran mayoría de quienes compartían información mantenían un vínculo familiar con los menores (sobrinos, hijos), lo que facilitaba la obtención de fotografías y vídeos debido a la cercanía con la víctima.

Asimismo, operan criminales en estas comunidades que buscan contactar a padres u otros familiares dispuestos a facilitar el acceso a los menores a cambio de dinero. De esta manera, los infractores operan como intermediarios, articulando la promoción del tráfico de infancias desde diferentes perfiles y entidades del país sin mantener a los menores confinados en un solo sitio físico.

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