Aguakán sigue haciendo de las suyas.
Aunque continúa el litigio para retirarle la concesión —proceso iniciado a principios de 2024—, la empresa sigue operando prácticamente como si nada hubiera pasado.
No hay que olvidar que, durante el proceso electoral de 2022, se sometió a consulta pública la continuidad de la concesión en cuatro municipios, y la mayoría de los ciudadanos votó por el «No». Fue la respuesta natural a años de abusos, mal servicio y constantes quejas.
El detalle es que, pese a quien le pese, Aguakán sigue en lo mismo. Siguen los abusos, siguen los excesos, sigue el maltrato, sigue la prepotencia. También sigue siendo protegida por quienes deben obligarle a que se modere. Hasta, le han autorizado aumento de tarifas.
Antes, la empresa era protegida la mayoría del PRI en el Congreso del Estado; ahora, pareciera que la tolera la mayoría de Morena.
Al final, Aguakán continúa exactamente igual. Una muestra clara de que las siglas y colores pueden cambiar… para que todo siga igual.









