El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, defendió el adelanto del cierre del ciclo escolar 2025-2026 al 5 de junio. Argumentó que la escuela es un espacio de aprendizaje, no de custodia infantil por conveniencia laboral o climática, frente a críticas recibidas de diversos sectores educativos y empresariales.
Cómo una decisión anticipada generó el debate nacional sobre la educación
La Secretaría de Educación Pública, a través de su titular Mario Delgado, ha respondido enérgicamente a las críticas suscitadas por la determinación de adelantar el cierre del ciclo escolar. El acuerdo, previamente establecido el 7 de mayo, fijó el 5 de junio como la nueva fecha para finalizar las actividades académicas, contrastando con el calendario original que contemplaba el 15 de julio. Esta modificación implica un periodo vacacional de tres meses, con el inicio del siguiente ciclo programado para el 31 de agosto. Delgado expuso su postura durante el mensaje de apertura de la Primera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), convocado el lunes 11 de mayo de 2026 para deliberar sobre la reconfiguración de los calendarios escolares. En su intervención inicial, el funcionario enfatizó que esta sesión responde a un «imperativo democrático», enmarcado en la reflexión y el diálogo profundo solicitados por la presidenta Claudia Sheinbaum. Argumentó que la decisión de adelantar el cierre se alinea con «realidades innegables», citando el impacto del «azote climático en algunas regiones» y los desafíos de «movilidad y falta de atención que generará el Mundial de futbol».
La escuela como espacio de aprendizaje, no de custodia para el mercado
Mario Delgado reiteró su convicción central al afirmar: «La escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niñas y niños por conveniencia del mercado». Esta declaración sirvió como eje para su defensa de los argumentos presentados, calificándolos como «preocupaciones legítimas». Sin embargo, el secretario reconoció que la controversia generada en los días recientes evidencia una ausencia de voces fundamentales en la mesa de discusión. Específicamente, mencionó la necesidad de integrar las perspectivas de padres, madres de familia y del magisterio, quienes enfrentan realidades diversas según el territorio. Además, hizo hincapié en la imperiosa confrontación del fondo del sistema: la estructura del calendario escolar actual y su capacidad para atender la heterogeneidad de las realidades nacionales.
Desafiando la Ley: por qué 185 días no definen la calidad educativa
El exsenador de Morena cuestionó la relevancia del artículo 87 de la Ley General de Educación, el cual estipula entre 185 y 200 días efectivos de clase. Calificó esta normativa como un «residuo de la visión tecnocrática», una cifra que, según su análisis, responde a una perspectiva alineada con los estándares comparados de la OCDE. Delgado argumentó que esta visión ha «reducido la educación a una estadística de permanencia e indicadores homologados», desvirtuando su propósito fundamental. Para sustentar su crítica, citó como ejemplos a Francia y Bélgica, países cuyos sistemas educativos de primer nivel operan con menos de 170 días de clases, sugiriendo que la cantidad de días no es sinónimo de calidad formativa.
El «tiempo muerto» en las aulas: más allá de la burocracia
Delgado Carrillo afirmó que la filosofía de la Nueva Escuela Mexicana prioriza el «aprendizaje en comunidad» sobre las funciones de custodia. En este contexto, reconoció una inercia sistémica en las escuelas: tras la entrega de calificaciones, generalmente después del 15 de junio, se instaura un «periodo que en realidad se aprovecha para la descarga administrativa hasta mediados de julio». Durante este lapso, las aulas permanecen abiertas sin un propósito pedagógico definido, meramente «por cumplir un conteo». Esta práctica, según el titular de la SEP, desvirtúa la dignidad docente y transforma la escuela en una «estancia forzada». Designó a este periodo como «tiempo muerto», identificándolo como una burocracia que «roba espacio a la convivencia familiar y a la salud mental de nuestra niñez».
México: un mosaico climático que exige calendarios educativos diversos
El secretario de Educación reiteró que «México no cabe en un solo calendario», subrayando la diversidad climática de sus entidades. Esta heterogeneidad, afirmó, «exige miradas distintas» y calendarios escolares adaptados a las particularidades regionales, en contraposición a un modelo unificado que ignora las condiciones específicas del territorio. La propuesta de Delgado apunta a una flexibilización del calendario que atienda las necesidades locales, en lugar de imponer una estructura rígida que no siempre se ajusta a la realidad geográfica y social del país.
El peso invisible: la carga del cuidado recae en las mujeres
En su intervención, Mario Delgado abordó una «realidad insoslayable»: el cierre de las escuelas implica que la «carga del cuidado recae mayoritariamente en las mujeres». Posteriormente, dirigió su crítica hacia el sistema económico imperante, al que acusó de ser «insensible», ya que «obliga a las familias a buscar dónde dejar a sus hijos para poder trabajar». El funcionario arremetió contra el sector patronal, declarando: «Es injusto que las empresas pretendan que el aula resuelva su falta de flexibilidad laboral». Concluyó reafirmando que «la escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niñas y niños por conveniencia del mercado». Adicionalmente, reconoció explícitamente «la deuda» que el estado mantiene con las personas cuidadoras, señalando una responsabilidad social pendiente en esta materia.
Hacia un nuevo horizonte: el llamado a transformar el sistema escolar
El secretario de Educación argumentó que para el magisterio, el descanso no es solo un derecho laboral, sino también una «necesidad pedagógica». Enfatizó que «la estabilidad emocional del docente es la base de la calidad educativa», reconociendo la importancia del bienestar del profesorado para el rendimiento del sistema en su conjunto. Tras exponer su postura, Delgado propuso a las 32 autoridades educativas del país una discusión «de raíz» sobre el calendario escolar. El objetivo es incorporar las visiones y propuestas que han surgido en los últimos días por parte de padres de familia y diversos actores del sistema educativo. El titular de la SEP hizo un llamado a concluir la reunión «en unidad», buscando que las diferencias actuales se conviertan en «la fuerza de un sistema educativo más humano y que responda a nuestras distintas realidades». Poco después de estas palabras, la transmisión oficial de la sesión en el canal de YouTube de la SEP fue interrumpida, impidiendo el acceso público al resto de las deliberaciones. Se espera que en las próximas horas se emita un comunicado con los acuerdos alcanzados. Estas declaraciones de Mario Delgado se produjeron horas después de que la presidenta Sheinbaum, en su conferencia matutina en Palacio Nacional, manifestara la intención de la reunión de CONAEDU de mantener las seis semanas de vacaciones entre ambos ciclos escolares.









