El gobierno federal ha propuesto mantener seis semanas de vacaciones escolares, una directriz que busca conciliar las recientes modificaciones al calendario de la Secretaría de Educación Pública (SEP) con las expectativas de padres y maestros, en respuesta a un anuncio inicial que generó controversia.
La génesis de una modificación que encendió el debate público
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, había informado previamente sobre una serie de modificaciones al calendario escolar. Este planteamiento, según la presidenta Claudia Sheinbaum, fue el resultado de una votación unánime entre los secretarios de Educación de los 31 estados y la Ciudad de México. Sin embargo, la decisión generó una reacción inmediata de diversos sectores, incluyendo gobernadores que manifestaron su desacuerdo, a pesar de la aprobación previa de sus respectivos secretarios. La justificación original para el cambio, según Sheinbaum, provino de peticiones de maestros y padres de familia.
La intervención presidencial y el giro hacia el consenso
Ante el escenario de descontento, la presidenta Sheinbaum intervino, proponiendo conservar las tradicionales seis semanas de vacaciones. Este posicionamiento se presentó como una medida para escuchar a quienes expresaron su inconformidad con el anuncio inicial, lo que delineó una ruta hacia la revisión. La mandataria federal aclaró que el comunicado de Delgado fue un «planteamiento», no una «definición final», marcando una distancia respecto a la percepción de una decisión ya tomada. La necesidad de un consenso se volvió primordial.
Recalibrando el diálogo: Una nueva reunión programada
Para abordar las preocupaciones emergentes, se convocó a una reunión urgente del Consejo de Educación. Este encuentro, programado para las 10 de la mañana del lunes 11 de mayo de 2026, tuvo como objetivo recoger la visión de padres y madres de familia, reafirmando la intención de que las vacaciones se mantengan en seis semanas, tal como ha sido la práctica habitual. La presidenta señaló la posibilidad de que «algunos que se adelanten y otros se queden con el calendario anterior», buscando una solución flexible que se base en un acuerdo generalizado, similar al consenso que, según ella, caracterizó la decisión inicial del viernes.
Navegando entre la unanimidad y la campaña de opinión
La presidenta enfatizó que la aprobación original del calendario por parte de los secretarios estatales fue unánime, desestimando algunas críticas como parte de una «campaña» dirigida contra el secretario Mario Delgado. Sin embargo, también reconoció que las determinaciones del gobierno habían generado «preocupación de algunos», diferenciando así las objeciones genuinas de aquellas que consideraba parte de una estrategia política. Este matiz busca contextualizar la reacción pública y la necesidad de una respuesta que equilibre la política educativa con la percepción ciudadana. El planteamiento actual subraya la búsqueda de un consenso amplio y la ratificación de las seis semanas de vacaciones como el eje central de la nueva propuesta.









