Por Sergio Caballero
Las pre-precampañas ya están en toda su intensidad, como se puede observar en pautas de redes sociales, en bardas y hasta en las llamadas asambleas territoriales.
Y uno de las consignas es “la unidad”, que más bien parece propaganda, que una realidad entre los bandos guindas.
Pero, a la vez, la interna de Morena, de la que seguramente saldrá el próximo Gobernador o bien gobernadora de Quintana Roo, se ha judicializado.
¿Y cuál unidad?, si el Ieqroo y el Teqroo han empezado a saturarse de impugnaciones, que ya pronto podrían escalar hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Pero no son reclamaciones desde la oposición contra la formación guinda, sino que se trata de procedimientos de morenistas contra morenistas.
Y, por si fuera poco, no solo es a nivel de la gubernatura, como las impugnaciones ya de sobra conocidas contra Eugenio “Gino” Segura y Marybel Villegas.
También hay una cascada de impugnaciones en cuanto a la candidatura a la Presidencia municipal de Benito Juárez (Cancún).
En este sentido, hay impugnaciones contra Jorge Sanén, Alberto Batún, Pablo Gutiérrez y, hasta contra Humberto Aldana, más lo que se acumule esta semana. Igual por actos anticipados y uso ilegal de recursos.
¿Unidad o verticalidad?
La unidad se ha convertido en el término recurrente de los aspirantes, sobre todo del llamado lado institucional.
Al parecer, se trata más que de unidad, de verticalidad.
En días pasados divulgamos en Caribe Peninsular cómo una funcionaria del comité estatal de Morena repartía propaganda impresa.
Tal cúmulo de impugnaciones resulta totalmente contrario a lo que se entiende por unidad.
Morena está polarizado y su proceso interno ya está en los tribunales.
* Colaboración esta mañana en “Buenos días con Arturo Medina”









