La Cancillería mexicana formalizó la designación de la activista k’iche’ Rigoberta Menchú Tum como alta consejera para los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas. Esta posición, estructurada en colaboración con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), busca integrar la experiencia de la Premio Nobel de la Paz 1992 en la arquitectura institucional de la política exterior de México.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) detalló que la labor de Menchú se centrará en el diseño de una política integral dedicada a la promoción y salvaguarda de las garantías fundamentales de las mujeres, así como de las comunidades indígenas y afromexicanas. El objetivo estratégico es articular diversas áreas de la administración pública para establecer planes de acción que permitan proyectar las demandas y propuestas de estos sectores en los foros multilaterales internacionales.
Este nombramiento ocurre tras un proceso de naturalización que culminó en julio de 2025, bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. La trayectoria de Menchú está marcada por su activismo desde el exilio en Chiapas, iniciado en 1981, tras ser víctima del genocidio contra la población maya durante la dictadura de Efraín Ríos Montt en Guatemala. Su incorporación al servicio público mexicano representa un hito en la defensa de los derechos humanos y la visibilización de las comunidades históricamente vulneradas.
- Colaboración internacional: El cargo se sustenta bajo el marco técnico del PNUD para asegurar estándares globales.
- Transversalidad gubernamental: La consejería servirá como eje vinculante entre distintas dependencias del Estado.
- Enfoque afromexicano: Se incluye formalmente la protección de los derechos de las poblaciones afrodescendientes en la agenda institucional.
- Proyección multilateral: Elevación de las voces comunitarias a organismos como la ONU y la OEA.
La alta consejera aportará una visión técnica y fáctica sobre las problemáticas estructurales que enfrentan los pueblos originarios. La SRE subrayó que su participación será fundamental para la creación de líneas de acción que no solo protejan, sino que promuevan activamente el desarrollo de las comunidades indígenas dentro y fuera de las fronteras nacionales.
La administración federal reafirma con esta integración su compromiso con una política de derechos humanos que reconoce la pluralidad cultural de México. La gestión de Menchú estará orientada a garantizar que la voz de los pueblos indígenas y de las mujeres se traduzca en políticas públicas concretas, eliminando las brechas de desigualdad mediante la cooperación nacional e internacional.









