La administración de Volodímir Zelenski duplicará las operaciones contra el sector energético ruso como represalia a la nueva doctrina de Moscú que autoriza bombardeos sistemáticos contra infraestructura crítica ucraniana de cara al invierno boreal.
La nueva doctrina de Moscú y el quiebre de la infraestructura crítica
- Inteligencia ucraniana detectó documentos que autorizan ataques rusos contra redes logísticas, hospitales y colegios para forzar el éxodo de la población.
Volodímir Zelenski afirmó que los servicios de inteligencia de su país obtuvieron registros oficiales que confirman la orden de Vladimir Putin para ampliar los bombardeos hacia objetivos civiles y logísticos durante los próximos meses. El mandatario sostuvo que la directiva busca presionar a los habitantes para que abandonen Kiev y otras urbes clave ante el declive de las temperaturas invernales.
Los informes recabados indican que las fuerzas rusas acumularon cientos de misiles balísticos destinados específicamente a paralizar el suministro eléctrico y de agua potable. En paralelo, los ataques persistentes con drones y misiles ya impactaron redes de telecomunicaciones, puentes sobre el río Dniéper y sistemas ferroviarios que articulan el tránsito este-oeste en la capital.
La respuesta de Kiev contra el complejo petrolero ruso
- Ucrania subordinará sus represalias al sabotaje de refinerías para desfinanciar el esfuerzo bélico de Moscú sin atentar contra civiles.
Como contrapartida al asedio energético, el gobierno ucraniano acelerará una campaña de ataques selectivos contra las refinerías de petróleo en territorio ruso. Zelenski argumentó que estas instalaciones constituyen la principal fuente de recursos financieros para sostener las operaciones militares del Kremlin, descartando categóricamente la ejecución de ataques indiscriminados contra la población civil rusa.
La estrategia se cruza con las tensiones diplomáticas generadas por Washington. Meses atrás, la administración de Donald Trump solicitó frenar estas incursiones argumentando un impacto alcista en los precios mundiales del diésel. No obstante, Kiev mantiene su postura de golpear los centros de refinanciación económica mientras evalúa el desarrollo de nuevos vectores de alcance estratégico.
Desarrollo armamentístico y la presión sobre el misil FP-9
- El ejército ucraniano desplegó el misil balístico FP-7 y presiona al fabricante Fire Point para concretar el lanzamiento del modelo FP-9 este otoño.
En el plano tecnológico militar, Ucrania confirmó el bautismo de fuego del FP-7, un misil balístico de fabricación nacional con un alcance estimado de 250 kilómetros. Simultáneamente, las autoridades presionan a la firma Fire Point para acelerar las pruebas y la producción del FP-9, un dispositivo de mayor alcance operativo diseñado para impactar directamente en Moscú durante el transcurso del otoño boreal.
La defensa antiaérea actual depende sustancialmente de la flota de aeronaves F-16 y MiG, las cuales interceptan aproximadamente el 60% de los drones Shahed propulsados por reactores. Sin embargo, las reservas de municiones de 20 milímetros experimentan una reducción crítica, lo que obliga a acelerar las pruebas de cinco prototipos de drones interceptores nacionales y la recepción de misiles de menor costo prevista para octubre.
Contraofensiva en Dombás y el déficit presupuestario
- Una operación militar permitió recuperar 140 kilómetros cuadrados en el Dombás, mientras Kiev articula fondos para cubrir un bache financiero de 27.000 millones de dólares.
En el frente oriental, la contraofensiva denominada «Vivaldi» permitió a las fuerzas ucranianas recuperar alrededor de 140 kilómetros cuadrados en la región del Dombás, zona que Rusia reclama como condición indispensable para negociar un alto el fuego. A pesar de los intentos de la administración Trump por reactivar las negociaciones y la invitación a Putin para la cumbre del G20 en diciembre en Miami, Zelenski exigió a Washington evitar la normalización diplomática sin un acuerdo de paz previo.
Para sostener el esfuerzo militar hacia principios de 2027, Kiev aseguró nueva financiación en Bruselas mediante pedidos de drones. Asimismo, el gobierno y sus socios europeos estructuraron un plan de contingencia para blindar un déficit de 27.000 millones de dólares en el presupuesto de defensa mediante recursos nacionales, asistencia bilateral y tramos adelantados de un préstamo de la Unión Europea por 90.000 millones de euros.









