El expresidente Donald Trump ha intensificado su retórica de seguridad nacional, declarando que los cárteles del narcotráfico ejercen el control sobre México, un pronunciamiento que precede a una advertencia directa al gobierno de Claudia Sheinbaum. Este señalamiento implica que, de no actuar México contra estas organizaciones criminales, las autoridades estadounidenses tomarán medidas unilaterales. Esta postura llega en un momento de creciente tensión diplomática entre ambas naciones, marcada por revisiones consulares y acusaciones de narcotráfico contra figuras políticas mexicanas.
La contundente afirmación de Trump sobre la soberanía mexicana
El presidente Donald Trump reafirmó sus críticas hacia el gobierno mexicano, sosteniendo que «los cárteles gobiernan México, y nadie más». Esta declaración fue emitida durante un evento en la Casa Blanca. El mandatario destacó que, si bien su administración logró una reducción del 97% en el tráfico de estupefacientes por vía marítima, el flujo por tierra a través de México persiste como un desafío ininterrumpido.
Trump subrayó la letalidad de este tráfico ilícito:
- «Los cárteles gobiernan México.»
- «Ese veneno mata cientos de miles de estadounidenses al año.»
- «Ya resolvimos el tema por mar y ahora lo vamos a hacer por tierra muy pronto.»
Estas palabras resuenan tras una advertencia previa dirigida a Sheinbaum, donde se le comunicó que la inacción mexicana contra los cárteles conduciría a una intervención directa de las fuerzas de seguridad de Estados Unidos.
La estrategia de presión bilateral: Consular, política y militar
La declaración de Trump se produce un día después de que el Departamento de Estado anunciara una revisión exhaustiva de la operación de los 53 consulados mexicanos en Estados Unidos. La posibilidad de clausurar algunos de estos puestos diplomáticos no ha sido descartada. Aunque las razones específicas de esta revisión no han sido explicadas públicamente por Estados Unidos, la medida, confirmada por un funcionario del Departamento de Estado bajo anonimato, anticipa una profundización de las fricciones.
Las implicaciones de esta acción son significativas y amplifican las tensiones ya existentes. Estas presiones constantes de Donald Trump exigen una mayor colaboración de México en la lucha contra los grupos del crimen organizado transnacional. La situación se ha complejizado en las últimas semanas con eventos clave como:
- La muerte de dos agentes de la CIA en territorio mexicano.
- Las acusaciones formales de fiscales estadounidenses por narcotráfico contra políticos mexicanos.
- La investigación en curso contra el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, por presuntos lazos con el Cártel de Sinaloa, específicamente con los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán.
Estas acciones forman parte de una postura más agresiva de Estados Unidos en América Latina durante la administración Trump, que incluyó la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, el bloqueo petrolero a Cuba, y operaciones militares en Ecuador.
Sheinbaum responde a la tensión: Diálogo y firmeza diplomática
En respuesta a la creciente presión, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la posibilidad de sostener una llamada con su homólogo estadounidense. Durante una conferencia matutina, Sheinbaum enfatizó la importancia de mantener una relación constructiva, a pesar de las discrepancias.
La líder mexicana articuló su postura:
- «Sí, hablamos muy seguido con el presidente Trump y podemos hablar pronto.»
- «Tenemos muchos temas en común, entre otros, los mexicanos que viven allá y también el tema comercial y muchos otros temas y esa relación la queremos mantener, eso es muy importante.»
- «No necesariamente tenemos que estar de acuerdo en todo, el gobierno de Estados Unidos y el gobierno de México y tenemos que manifestarlo cuando no estamos de acuerdo, pero eso no quiere decir que no busquemos una buena relación.»
Sheinbaum ha adoptado una postura mesurada, buscando evitar una confrontación directa. Su gobierno insiste en que, más allá de las diferencias, la colaboración y el diálogo bilateral deben prevalecer como mecanismos fundamentales de la relación.
El giro estratégico de EE. UU.: De la amenaza a la acción global
La Casa Blanca anunció previamente la luz verde a una nueva estrategia antiterrorista de Estados Unidos, que establece como máxima prioridad del gobierno la erradicación de los cárteles de la droga en el hemisferio occidental. Este documento complementa una estrategia de seguridad nacional actualizada, que designa a la región como foco principal de la atención estadounidense.
El gobierno de Trump ha desplegado acciones agresivas para reconfigurar el panorama regional:
- El derrocamiento de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela.
- Decenas de ataques militares estadounidenses contra embarcaciones que presuntamente transportaban drogas operadas por cárteles.
- Una presión renovada sobre el gobierno comunista de Cuba.
Sebastian Gorka, el zar antiterrorista de la Casa Blanca y líder de esta nueva estrategia, justificó el cambio de prioridades basándose en un cálculo sombrío. Argumentó que el número de estadounidenses asesinados por cárteles que introducen drogas ilícitas en las comunidades de Estados Unidos supera significativamente el total de militares estadounidenses fallecidos en conflictos globales desde la Segunda Guerra Mundial.
Gorka afirmó la determinación de la administración:
- «Ya sea estrangulando sus fondos ilícitos, ya sea rastreando sus embarcaciones de droga, no les permitiremos matar a estadounidenses a gran escala.»
Esta es la demostración más reciente del compromiso del gobierno por ajustar el enfoque de la política exterior de Estados Unidos en el hemisferio occidental, incluso mientras gestiona crisis en diversas partes del mundo. La campaña de volar embarcaciones sospechosas de narcotráfico en aguas latinoamericanas ha causado al menos 191 muertes desde principios de septiembre. Trump ha instado a líderes regionales a colaborar más estrechamente con Estados Unidos y a emprender acciones militares propias contra los narcotraficantes y pandillas transnacionales, a quienes considera una «amenaza inaceptable» para la seguridad nacional del hemisferio.
Gorka también destacó otras prioridades antiterroristas:
- Atacar y destruir grupos militares islámicos con capacidad de operar contra Estados Unidos.
- Identificar y neutralizar grupos políticos seculares violentos con ideologías antiestadounidenses, «radicalmente pro-género» o anarquistas.
- Reforzar los esfuerzos para impedir que actores no estatales adquieran armas de destrucción masiva.
Funcionarios gubernamentales se reunirán con aliados en los próximos días para delinear cómo pueden fortalecer sus estrategias conjuntas. Gorka concluyó con una clara advertencia: «Como el presidente dejó muy claro, mediremos su seriedad como socio y aliado por cuánto aporten. Así que esperamos más de nuestros socios en Oriente Medio, así como en otros lugares.»









