Redacción/CARIBE PENINSULAR
CHICHÉN ITZÁ.- Artesanos, guías de turistas y comerciantes de la zona de Chichén Itzá denunciaron que el nuevo esquema de acceso impulsado junto con la operación del Tren Maya está afectando sus ingresos, al modificar los flujos de visitantes y alejarlos de los servicios que tradicionalmente utilizaban en la comunidad.
De acuerdo con un reportaje publicado por Latinus, prestadores de servicios turísticos sostienen que la nueva dinámica ha provocado una disminución en las ventas de artesanías y en la contratación de guías locales, al concentrar el tránsito de visitantes en rutas controladas desde la infraestructura vinculada al Tren Maya.
Los inconformes señalaron que, pese a las promesas de desarrollo económico asociadas al proyecto ferroviario, no han observado beneficios directos para las comunidades que históricamente han dependido del turismo generado por la zona arqueológica.
La controversia se suma a cuestionamientos previos sobre el impacto económico real del Tren Maya en diversas localidades del sureste. Un reportaje de El País publicado en diciembre de 2025 documentó que comerciantes y artesanos de la región consideraban que el proyecto no había mejorado significativamente sus ingresos y que las estaciones alejadas de los centros poblacionales limitaban la derrama económica esperada.
Según los testimonios recabados por Latinus, la principal preocupación radica en que los turistas permanecen menos tiempo en las áreas donde operan pequeños negocios locales, lo que reduce las oportunidades de consumo para artesanos y prestadores de servicios independientes.
El debate ocurre mientras el gobierno federal mantiene la estrategia de consolidar al Tren Maya como eje de movilidad turística en la Península de Yucatán y como una herramienta para impulsar el desarrollo económico regional. Sin embargo, los grupos inconformes insisten en que los beneficios aún no se reflejan en las comunidades cercanas a uno de los principales destinos arqueológicos de México.








