Tras dos potentes terremotos en Venezuela, múltiples niños heridos, algunos con fracturas, arriban sin compañía a los hospitales, evidenciando el devastador impacto de la catástrofe y la urgencia de la asistencia.
Tres días después de que dos potentes terremotos conmocionaran las localidades de La Guaira, Caracas, Miranda, Carabobo, Yaracuy y Aragua en Venezuela, las autoridades mantienen intensas operaciones de búsqueda y rescate. Estos esfuerzos se dirigen a localizar víctimas y personas atrapadas bajo los escombros. Sin embargo, la emergencia revela una realidad desoladora.
Impacto sísmico: la desoladora llegada de menores a centros de salud
La llegada de menores a centros de salud sin acompañamiento subraya la magnitud de la tragedia humanitaria.
Periodistas han documentado la escena de múltiples niños, algunos con fracturas, que han arribado sin compañía a las zonas de urgencias hospitalarias del país. Esta situación se produce después de que los menores logran salir de entre los escombros provocados por los sismos.
El testimonio de Yenderlin Cabarza: una lucha por la supervivencia solitaria
El caso de Yenderlin Cabarza, una adolescente de 13 años, ilustra la extrema vulnerabilidad de los niños afectados.
Yenderlin Cabarza, una adolescente de 13 años, acudió a emergencias hospitalarias tras sobrevivir a un derrumbe. Su tío la protegió con su cuerpo, salvándola del impacto directo. Sin embargo, al igual que decenas de menores, la joven esperaba sola para recibir atención médica.
Rolando, un amigo de la familia de Cabarza, relató a la Agence France-Presse (AFP) las difíciles circunstancias del rescate. Describió cómo la niña salió «con sus dos bracitos que le bailaban», indicando posibles fracturas, y que la extracción fue compleja debido a la caída constante de escombros. Añadió que Yenderlin «subió sola en la ambulancia» y la familia la siguió al hospital al ser notificados de su traslado.










