La presidenta Claudia Sheinbaum acusó a Felipe Calderón de encabezar un «narcogobierno» durante su gestión, afirmando que la alianza con un cártel de la droga se demostró con creces, en el marco de la fallida guerra contra el narco que llenó el país de muerte y sangre.
Desenterrando el pacto: la era del narcogobierno bajo Calderón
La presidenta Sheinbaum pronunció que el gobierno de Felipe Calderón llenó el país de «muerte, de sangre» con la «fallida guerra contra el narco». Afirmó que «la alianza con un cártel de la droga fue demostrada con creces». Este señalamiento directo, «ese fue el narcogobierno», reiteró la gravedad de los lazos entre la administración del expresidente y organizaciones criminales.
Este discurso ocurrió en el marco de un informe de rendición de cuentas por los dos años de su triunfo electoral. El acto se celebró el domingo, 31 de mayo de 2026, a las 15:40 horas en el Monumento a la Revolución, Ciudad de México, transmitiéndose simultáneamente en plazas públicas de las 32 entidades del país.
Los cimientos de la controversia: Fox y el camino al desafuero
Sheinbaum también criticó el sexenio de Vicente Fox. Lo recordó por la «cruel represión a los pobladores de San Salvador Atenco» y la «brutal represión a los maestros de Oaxaca», eventos que marcaron un periodo de abusos.
Además, Fox «encabezó el desafuero a Andrés Manuel López Obrador». Un punto crucial fue su «obra cumbre», el «fraude electoral de 2006», que llevó a la presidencia al «espurio de Felipe Calderón». Este contexto, presentado por Sheinbaum, vincula administraciones conservadoras con faltas éticas y democráticas, haciendo eco de la hipocresía que Monsiváis atribuía al conservadurismo.
Rendición de cuentas y soberanía: la postura actual de la presidencia
Durante su mensaje, Sheinbaum defendió vehementemente la soberanía nacional. Rechazó cualquier forma de injerencia o intervencionismo extranjero en los asuntos internos del país.
Una demanda directa a Estados Unidos fue reiterada: «EU debe presentar pruebas de las acusaciones de vínculos con el narcotráfico de Rubén Rocha Moya y nueve funcionarios más». La presidenta enfatizó un contraste: «aunque durante el gobierno de Vicente Fox hubo represión, los tiempos han cambiado». Este posicionamiento reafirma la línea de su administración frente a las presiones internacionales y la defensa de la autonomía nacional.









