La pregunta de los 64 mil es: ¿Qué tanto influirán los cambios en Morena en la definición de candidaturas guinda en Quintana Roo?
Y, sobre todo: ¿Cuáles eran las cartas de Luisa María Alcalde? ¿La próxima consejera jurídica de la Presidencia ya se había inclinado por alguien para la gubernatura? ¿Ariadna Montiel llega con baraja propia? ¿Citlalli Hernández, desde la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, respaldará a sus contemporáneas?
Porque se trata de la primera elección de Claudia Sheinbaum, con 17 gubernaturas en juego y la mayoría de la Cámara de Diputados.
No se trata de la grilla tradicional de compadres o comadres buscando acomodo. Las gubernaturas son asunto de mero, mero arriba, es decir de la Presidenta.
Claro, no estará en todo. Algunos municipios se resolverán entre grupos internos de Morena. En Quintana Roo, por ejemplo, podría ser Tulum; otros simplemente seguirían como están, caso Puerto Morelos.
Pero las sillas principales de los palacios de gobierno en los 17 estados donde habrá elecciones pasarán por el escritorio principal de Palacio Nacional,
Hay, desde luego, matices. El caso de Quintana Roo se cuece aparte… y muy aparte.
PVEM
En realidad, las cosas no cambian demasiado en el Caribe. El PVEM tiene demasiado interés en Quintana Roo, y la candidatura guinda en el estado caribeño difícilmente saldrá sin acuerdo con la cúpula nacional verde.
Aunque, dicho sea de paso, la relación entre guindas y verdes sigue lejos de su mejor momento. Ya son varios agravios acumulados: desde el rechazo parcial a la reforma electoral hasta el ruido que dejó San Luis Potosí.
En Quintana Roo no es asunto de compadres ni de comadres: es asunto de amarres.









