CIUDAD DE MÉXICO.- La reforma constitucional de la presidenta Claudia Sheinbaum para impedir que personas con doble nacionalidad lleguen a la Presidencia de la República, gubernaturas o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México enfrenta resistencias dentro del PVEM, situación que podría complicar al oficialismo alcanzar la mayoría calificada necesaria para aprobarla.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, reconoció que tendrán que convencer a sus aliados verdes para sacar adelante la iniciativa, luego de que integrantes de esa fuerza política expresaron diferencias con el proyecto presidencial.
“Hay que convencerlos, hay que platicar mucho con ellos, las iniciativas no se aprueban en lo automático”, afirmó Monreal, quien incluso señaló que también buscarán dialogar con legisladores de oposición.
El morenista confió en que el PVEM terminará respaldando la propuesta tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, al recordar que forma parte de la coalición gobernante.
“El Partido Verde tiene autonomía, el Partido Verde ha sido siempre nuestro aliado, yo estoy seguro de que los vamos a convencer”, sostuvo.
La alerta surgió después de que el coordinador del PVEM en el Senado, Manuel Velasco Coello, reconoció que no existe unanimidad dentro de su bancada sobre los alcances de la reforma y que algunos de sus integrantes tienen doble nacionalidad.
Velasco sostuvo que la mayoría de los senadores verdes está dispuesta a acompañar la propuesta, pero admitió que algunos legisladores mantienen “inquietudes” y otros no coinciden con los términos planteados.
Entre las alternativas que se discuten dentro del Verde se encuentra limitar la restricción a quien aspire a la Presidencia de la República y excluir de la prohibición a los candidatos a gubernaturas y a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Verde tiene la llave en el Senado
El problema para Morena se concentra principalmente en el Senado, pues al tratarse de una reforma constitucional necesita el respaldo de las dos terceras partes de los legisladores presentes.
Morena, PVEM y PT suman actualmente 86 senadores, justo el número que necesitarían si estuvieran presentes los 128 integrantes de la Cámara Alta, por lo que cualquier voto en contra dentro del bloque oficialista obligaría a buscar respaldo de la oposición.
En la Cámara de Diputados el margen es mayor: Morena y sus aliados reúnen 364 legisladores, por encima de los 334 votos que representarían las dos terceras partes con el pleno completo. Sin embargo, una ruptura amplia con los 62 diputados del Verde también podría comprometer la mayoría calificada.
Monreal también pidió respaldo a los diputados migrantes de Morena, al considerar que votar a favor representaría “un gesto de lealtad” hacia la iniciativa presentada por Sheinbaum y de unidad dentro del movimiento.
La iniciativa propone modificar los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución para establecer que quien aspire a la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno capitalina y posea otra nacionalidad deberá renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidato.
Además, una vez en el cargo, no podría adquirir otra nacionalidad, utilizar documentos de identidad extranjeros, ejercer derechos políticos derivados de otra ciudadanía ni acogerse a la protección diplomática de otro país.
El dictamen ya recibió publicidad en la Cámara de Diputados y está previsto que sea llevado al pleno el 22 de septiembre, de acuerdo con la ruta legislativa planteada por Morena.
La discusión pondrá nuevamente a prueba la alianza Morena-PVEM-PT, pero particularmente la relación verdi-guinda, pues esta vez los votos del Verde podrían resultar determinantes para que una iniciativa constitucional de Sheinbaum avance o quede frenada en el Congreso.









