PUENTE NICHUPTÉ: Obra largamente postergada, que permanece en la polémica

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CANCÚN.— Tras más de dos décadas de propuestas, ajustes y controversias, este 2 de mayo será inaugurado el Puente Vehicular Nichupté, una de las obras de infraestructura más relevantes para la movilidad en la ciudad y la zona hotelera.

El proyecto, sin embargo, no es nuevo. Su origen se remonta a la administración del entonces alcalde Juan Ignacio García Zalvidea (2002-2005), cuando se planteó por primera vez la necesidad de una vía alterna que conectara el centro de Cancún con la zona hotelera, aunque en una escala mucho menor a la actual. Se plantearon dos puentes: un puente de 9 kilómetros que atravesaría la laguna Nichupté, con un costo de 240 millones de pesos aquel entonces, y otro puente de menor distancia, de 900 metros que cruzaría la laguna Bojorquez.

Desde entonces, grupos ambientalistas manifestaron su rechazo debido a que ambos proyectos no respetaban criterios del Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL), por su impacto en el sistema lagunar Nichupté.

El caso es que pese a las consultas públicas que se realizaron, la Semarnat no aprobó ningún tipo de obra sobre la Laguna Nichupté.

Años después, durante el gobierno municipal de Gregorio Sánchez (2008-2010), el proyecto resurgió, pero no logró avanzar más allá de la etapa de intención. También por motivos de daños a la laguna Nichupté.

Fue en la administración estatal de Carlos Joaquín González (2016-2022) cuando la obra volvió a ponerse sobre la mesa, esta vez bajo un esquema de Asociación Público-Privada (APP), que contemplaba la aplicación de peaje para su uso. No obstante, la propuesta tampoco se concretó, sin embargo ya con planos y con proyectos de inversión, la obra empezó a cobrar vida.

En aquel entonces el proyecto del puente Nichupté se calculó en 4 mil 500 millones de pesos.

El impulso definitivo llegó con el gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador, que retomó el proyecto como obra pública estratégica. La ejecución fue asignada a la empresa Ingenieros Civiles Asociados (ICA).

El puente tiene una longitud de 11.2 km (8.8 km sobre laguna), incluyendo accesos, que conecta la Zona Hotelera con la zona urbana de Cancún, y cruza el sistema lagunar Nichupté para conectar el bulevar Colosio con la zona hotelera, específicamente frente a Plaza Kukulcán.

Se espera que reduzca significativamente los tiempos de traslado, especialmente en temporadas altas, cuando el tráfico en el bulevar Kukulcán alcanza niveles críticos.

Sin embargo, la obra federal no ha estado exenta de polémica. Diversos sectores han señalado la falta de claridad en los estudios de impacto ambiental, así como los posibles daños a manglares y ecosistemas sensibles de la laguna.

En junio de 2023, el Grupo Ecologista del Mayab alertó haber detectado el desmonte y relleno de manglar para un camino no autorizado, lo cual violenta el artículo 60 TER de la Ley General de Vida Silvestre (LGVS) que prohíbe toda obra y actividad que dañe a los manglares, además de violentar la resolución en materia de impacto ambiental que expidió la Semarnat, para la construcción del Puente. Sin embargo esta denuncia como otras, pasaron de largo para la autoridad ambiental.

Otro punto de debate ha sido el costo. Inicialmente estimado en alrededor de 5 mil millones de pesos, el presupuesto se ha elevado a casi 12 mil millones, según datos de la propia Secretaría de Hacienda Federal, lo que ha generado cuestionamientos sobre la planeación y ejecución del proyecto.

Esta cifra proviene de la actualización más reciente del costo total de la obra en los reportes federales y de transparencia presupuestaria, que suman el gasto ejercido hasta 2025, por 10.899 millones de pesos, más alrededor de 910 millones programados para 2026, según detalló en marzo Jesús Esteva Medina, titular de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).

Ese sobrecosto se ha vinculado a ajustes de monto, ampliaciones de plazo y observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, que detectó, por ejemplo, inconsistencias por 494,8 millones de pesos en la ejecución de la obra al revisar una muestra de 2.593 millones de pesos de la Cuenta Pública 2024. La combinación de demoras, modificaciones de alcance y reprogramaciones de recursos ha convertido al Nichupté en uno de los proyectos de infraestructura más caros del sexenio.

A pesar de ello, autoridades federales y estatales sostienen que el puente será clave para mejorar la conectividad, fortalecer la actividad turística y ofrecer una alternativa vial para miles de trabajadores que van y vienen todos los días a la Zona Hotelera de Cancún.

Con su inauguración, después de 45 meses de obra, Cancún suma una obra largamente esperada, pero también abre un nuevo capítulo de evaluación sobre sus beneficios reales y su impacto ambiental.

(María-Luisa Vázquez)

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