Cuando aún no quedan formalmente registrados los aspirantes, la carrera interna de Morena por la gubernatura ya entró en ebullición, con cuatro perfiles agrupados en dos expresiones políticas muy bien definidas.
En esta etapa de preinscripciones ya hubo movimientos que han tenido efectos directos en las aspiraciones de las «corcholatas» caribeñas..
Quizá la jugada más estratégica ha sido la de Rafael Marín, quien no solo se inscribirá por Morena, sino también por el PT.
Se trata, sin lugar a dudas, de un intento por rebasar por la izquierda por parte del cofundador de Morena.
Por cierto, el PT y Convergencia —hoy Movimiento Ciudadano— fueron los partidos alternativos de Andrés Manuel López Obrador cuando su relación con el PRD ya se encontraba en franco desgaste.
Cuando estuvo en Chetumal, el pasado 25 de mayo, para manifestar su intención de contender por la Coordinación Estatal para la Defensa de la Transformación, Rafael Marín expresó que no se separaría de Morena si no resultaba favorecido con esa encomienda, que en realidad representa la antesala de la candidatura a la gubernatura.
Sin embargo, esta alianza directa con el PT abre la posibilidad de que Marín busque alternativas. En realidad, su pre-precampaña ha tenido una respuesta que incluso ha superado las expectativas de su propio círculo cercano.
«Rafa» Marín, en los hechos, desliza la posibilidad de una ruptura.
En contraste, una vez más Eugenio «Gino» Segura fue víctima de sus propios consultores políticos.
Por supuesto, ¡claro! que no iba a ser cuestionado por asumir la presidencia de la Comisión Bicamaral de Seguridad Nacional y, minutos después, solicitar licencia como senador para buscar la candidatura al gobierno estatal.
Quizá alguien quiso enviar el mensaje de la cercanía de «Gino» con quienes toman las decisiones en el Olimpo morenista, al asumir un cargo de alta relevancia que involucra a ambas cámaras del Congreso. Suena bien, pero en política también importan las formas.
Gino y el Verde
A propósito de la maniobra de Marín para obtener el respaldo del PT, la pregunta obligada es: ¿hará el PVEM lo mismo con «Gino»?
Tampoco pasó desapercibido el titubeo de Ana Patricia Peralta para solicitar licencia. Hay lujos que los políticos no pueden darse, y uno de ellos es no transmitir certeza.
Mientras tanto, Marybel Villegas no renuncia a su estilo. No ofrece sobresaltos y mantiene su estrategia de permanecer en el escaparate político.
Por lo pronto, mañana serán los registros.










