El Ieqroo se ha puesto una meta de participación para las elecciones concurrentes de 2027.
Se trata de un objetivo bastante ambicioso: que el 60 por ciento de los ciudadanos quintanarroenses acuda a las urnas.
Esta meta parte de que el máximo de participación se registró, precisamente, en las elecciones presidenciales de 2024, cuando se alcanzó el 55 por ciento.
Sin embargo, el panorama para 2027 luce bastante complicado.
Precisamente, antes que otra cosa, el Ieqroo tendría que rescatar su deteriorada imagen para dar certidumbre y credibilidad al proceso y, con ello, incentivar a los ciudadanos a acudir a las urnas.
En realidad, la actuación del Ieqroo también forma parte del deterioro político que han provocado los procesos adelantados de Morena y sus aliados.
Simplemente, la autoridad electoral ha demostrado incapacidad o indolencia para atender las campañas adelantadas y la guerra sucia. Simplemente, se ha lavado las manos.
La respuesta de la consejera presidenta Rubí Pacheco Pérez ante tales despropósitos ha sido que carecen de herramientas legales para poner orden. Es decir, que el Ieqroo está atado de manos.
En la elección de gobernadora de 2022, la participación fue de alrededor del 40 por ciento.
Como van las cosas, la participación se ve mucho más cerca del 40 que del 60 %.
Aunque Rubí Pacheco Pérez aún tiene suficiente tiempo para encontrar una buena excusa.









