Tecnológico de FCP o tiendita de abarrotes que se hereda

Por Gilberto Avilez Tax

Lo del Tecnológico de Felipe Carrillo no sé si lo podemos tomar a broma, a chacota, a boutade, o a teatro del absurdo pintando a la perfección el desastre educativo en Quintana Roo: la imposición por parte de la Secretaría de Educación estatal bajo el desmadrado mando de Elda Xix, de Pamela Perera Maldonado, hermana de la desaparecida Paoly Perera Maldonado, como la nueva directora de ese instituto educativo.

En Felipe Carrillo Puerto, la prensa busca pitanzas, nombra esta obscenidad de nombramiento como si se tratara de “continuar un legado”, de “seguir con el legado”. ¿Cuál legado? ¿De que “grandioso legado” está hablando esta prensa pitancera, de los poco más de 13 meses de Paoly Perera Maldonado al frente de una institución que se basta así misma, por venir del sistema federal tecnológicos? ¿Legado?, ¿como si un cargo público pueda convertirse en un “legado”, en un bien que se deja a otro en un testamento final?

Tal parece que así quieren ver, o desean que se vea, esta execrable designación de la Secretaría de Educación quintanarroense, al decantar el nombramiento como directora del Tecnológico de Carrillo Puerto, en la hermana de la desaparecida ex alcaldesa priísta, que vino de las estructuras borgistas, y que tuvo como padrino al mafioso Gabriel Carballo y se parapetó casi una década saltando de regiduría en regiduría en el Ayuntamiento de Carrillo Puerto. ¡Eso sí es legado!

Aquí, por supuesto, no escribimos obituario alguno, menos la hagiografía de nadie. Señalamos solamente que, al nombrar a Pamela Perera Maldonado al frente del Tecnológico de Carrillo Puerto, la SEYQ incurre en el viejo vicio del patrimonialismo que campeó en el régimen autoritario priísta: Max Weber habló de ello en su monumental obra inconclusa, Economía y Sociedad, al decir que los puestos, los cargos, las plazas, los bienes públicos se vuelven patrimonio familiar en sistemas políticos autoritarios (sultanatos, monarquías unipersonales), con clanes políticos que acaparan el espacio público y conceden los puestos a sus paleros o damas de compañía, a sus hermanos o hermanas lerdas, al tullido e intelectualmente incapaz de la familia. Burocracias familiares que ven los puestos como bienes que se contabilizan en el testamento, así parece ser la forma tan pre-moderna de concebir esta disposición de la SEyQ bajo el desmando de Elda Xix, al convertir un hecho biológico (la muerte de una funcionaria educativa), en la posibilidad de darle chamba de primer nivel a la hermana que, dicho sea de paso, nunca ha tenido un legado por sí misma, al menos no en política, como sí lo tuvo la desaparecida.

Aquí no se trata de un cacicazgo universitario, ni de una mafia académica que medra y acapara los altos puestos en las universidades. Se trata de una de las peores costumbres de viejo régimen (la venta y herencia de plazas o puestos), de una cultura política que no corresponde para nada a una supuesta izquierda caribeña que no cuaja, que no se hace presente porque desde el principio, desde su llegada al poder en 2018 a nivel federal, y en 2021 a nivel estatal, ha demostrado con fehaciencia que la piel de dinosaurios no ha sido expulsada de su alma atolondrada, al pactar y seguir pactando con lo peor del pasado, al dar cabida a estructuras familiares y políticas con usanzas y costumbres autoritarias, y que en vez de modernizar el escaparate político, más lo afea, más lo degrada, hasta el punto de enviar por el subsuelo la educación pública en Quintana Roo. Pues ya se sabe: en el Caribe mexicano, la educación, la cultura y la ciencia, vale un hermano tullido intelectualmente del político sagaz.

¿Es correcto el nombramiento de Pamela Perera Maldonado, al frente del Tecnológico de Felipe Carrillo Puerto? Apenas hace una semana, esta señora era una completa desconocida, ni política ni educativamente se podría decir nada de ella. ¡Nada! Ahora resulta que los institutos de educación superior son vistos como herencias personales en la zona maya. ¿Cuál fue el motivo para que la señora Elda XIX tomara una decisión tan patética, tan irracional, tan de sultana patrimonialista? Esto es un chiste que apena mucho a la educación en el estado. Politizar la educación por simples nexos familiares, aquilata a la perfección el vejestorio sino de la educación en Quintana Roo: una educación de mafias políticas de la SEyQ.

El Tecnológico de Carrillo Puerto, en los últimos años, ha pasado por directores infames que lo han dejado en la lona, pero ahora se ha convertido en algo peor: se ha convertido en una tienda de abarrotes que heredan los difuntos a sus hermanos lerdos. Ni la ausente, ni ésta la presente, tuvieron y tienen la capacidad de estar al frente, más que en el hecho de que la educación en Quintana Roo es un asunto de mafias políticas sin vergüenza alguna. ¡Ay de este estado que prostituye la educación pública por conveniencias y supuestos legados! Ahora solo falta que Natalia Fiorentini deje la rectoría de la UQRoo a su hijo o a su nieto. Que ignorancia se deja ver entre estas gentes zonamayeras, nostálgicas de cacicazgos de tiempos de su gentilidad. Pero la pregunta es, ¿habrá un poco de dignidad entre los profesores, académicos e investigadores del Tecnológico de Felipe Carrillo Puerto, o habrá simples arrastrados nalgas prontas?, ¿protestarán los sindicalizados, o nomás mirarán para otro lado?

El “reemplazo” de una directora del Tecnológico de Carrillo Puerto por otra con el mismo apellido, tal vez entraría apretadamente a la categoría de ese fenómeno político llamado “sucesión hereditaria” o “dinástica”. La sucesión hereditaria se da en un escenario político donde se tenga que reemplazar a un candidato o político fallecido en el proceso electoral, o durante su encargo. Está el primer caso, a nivel nacional y estatal, de Egidio Torre Cantú que sucedió a su hermano Rodolfo Torre Cantú (2010), y de Blanca Merari Tziu Muñoz, que sustituyó en la candidatura por la presidencia de Puerto Morelos a su esposo –asesinado a tiros en plena campaña- Ignacio Sánchez Cordero (2021). En el segundo ejemplo tenemos el caso que sacudió recientemente a México: el asesinato del presidente municipal de Uruapan Carlos Manzo (2025), sustituido en el cargo por su esposa, Grecia Quiroz. Estos tres casos de sustitución respondían, por supuesto, al interés político de tocar fibras sensibles del electorado con miras a solidificar ya sea una candidatura emergente, o para construir nuevas candidaturas o carreras políticas a futuro. Ahora bien, en el caso de Pamela Perera Maldonado, ¿busca este reemplazo, en un instituto educativo de la zona maya, una posible candidatura emergente por el hecho de que en Felipe Carrillo Puerto no cuaja ninguna precandidatura de la caballada flaca –y corrupta- de Morena en ese municipio de la zona maya? El tiempo lo dirá.

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