La Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE-CNTE) en Oaxaca ha desestimado las modificaciones al calendario escolar 2025-2026 anunciadas por el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, al percibir que responden a intereses económicos y mediáticos asociados al Mundial de la FIFA 2026, relegando las necesidades educativas fundamentales.
Cómo el Mundial de Fútbol 2026 distorsiona las prioridades educativas
La organización magisterial oaxaqueña ha expresado su firme oposición a las alteraciones del calendario escolar, calificándolas de incongruentes. La crítica central radica en la argumentación del Gobierno Federal, que cita las altas temperaturas como justificación para estos ajustes. Los docentes señalan que esta motivación contrasta drásticamente con años de abandono en las escuelas públicas, donde persisten graves deficiencias de infraestructura, como la falta de agua potable, energía eléctrica y condiciones adecuadas para el desarrollo educativo de estudiantes y personal.
El magisterio ha subrayado que la toma de decisiones en materia educativa no debe emanar de «escritorios» ni estar supeditada a proyectos comerciales o de entretenimiento de magnitud internacional. Han afirmado con vehemencia que la educación es un pilar social que exige un proceso de construcción democrática, incorporando activamente la voz de las comunidades educativas. Esta postura se contrapone directamente a cualquier imposición proveniente de las esferas del poder gubernamental.
La hipocresía gubernamental frente a la realidad escolar
La Sección 22 destaca una profunda indignación ante lo que considera una doble moral institucional. Resalta que, históricamente, las afectaciones climáticas y las condiciones adversas no han motivado una preocupación genuina ni medidas correctoras por parte del gobierno. Miles de estudiantes y trabajadores de la educación han operado durante décadas en aulas sin ventilación, sin servicios hídricos adecuados y sin una infraestructura digna.
Este historial de desatención genera un cuestionamiento severo sobre la repentina relevancia que adquiere el tema del clima precisamente cuando confluyen «intereses económicos, turísticos y políticos vinculados a un evento internacional como el Mundial de Fútbol». Para el magisterio, la celeridad con la que se actúa para modificar periodos lectivos en función de megaeventos deportivos, mientras las demandas históricas de mejoramiento de las instalaciones educativas permanecen sin respuesta, evidencia una clara priorización del lucro sobre el bienestar de la comunidad escolar.
Resistencia magisterial: Un baluarte contra la mercantilización educativa
Los educadores oaxaqueños han denunciado que el Gobierno Federal prioriza los intereses de grandes corporaciones y aquellos que obtienen ganancias millonarias con el espectáculo deportivo del Mundial. Esta política, según su declaración, se antepone a las necesidades reales de las escuelas y sus comunidades. La Sección 22 insiste en que estas acciones, impulsadas por el titular de la SEP y el gobierno federal, demuestran una carencia total de interés en el fortalecimiento de la educación pública.
En este contexto de conflicto, el magisterio oaxaqueño ha ratificado el respeto y cumplimiento de su calendario alternativo. Dicho calendario mantiene la fecha de clausura del ciclo escolar el 7 de julio de 2026. Además, la Sección 22 ha mantenido una advertencia sobre la posibilidad de «boicotear» el Mundial de Fútbol 2026, incluyendo la ceremonia de inauguración en la Ciudad de México, si el gobierno no aborda sus demandas laborales.
Demandas históricas: Más allá del ciclo académico
Las jornadas de lucha y movilización del magisterio democrático, en conjunto con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, no persiguen intereses particulares. Su origen es la persistente ausencia de soluciones reales a las demandas más apremiantes de las comunidades escolares y del propio magisterio. Estas incluyen la exigencia de mejores condiciones educativas, infraestructura digna y el acceso a servicios básicos esenciales en los planteles.
El principio fundamental que guía la postura de los trabajadores de la educación es que la educación pública no puede ser degradada a una herramienta al servicio del mercado ni quedar subordinada a proyectos mediáticos y económicos impulsados desde el poder. Su movilización continua es un testimonio de su compromiso inquebrantable con una educación que responda a las necesidades genuinas del pueblo trabajador.










