Madres de Morelos resignifican el 10 de mayo con Pasillo de la Verdad

En Cuernavaca, madres resignifican el 10 de mayo al instituir el "Pasillo de la Verdad" en el Palacio de Gobierno. Un acto potente que exige justicia, visibiliza la deuda del Estado y la búsqueda incansable de sus familiares desaparecidos.
Madres de Morelos resignifican el 10 de mayo con Pasillo de la Verdad

En Cuernavaca, madres de personas desaparecidas transformaron el 10 de mayo en protesta, estableciendo el «Pasillo de la Verdad» en el Palacio de Gobierno. El acto exigió justicia y visibilizó la deuda del Estado, amplificando el llamado a la localización de sus seres queridos.

El 10 de mayo: de celebración a clamor por la verdad

La jornada del 10 de mayo ha transitado de ser una fecha festiva a un día de enérgica protesta en el estado de Morelos. Madres, hijas, hermanas, esposas y nietas convergen en las calles para elevar una demanda unificada: la aparición con vida de sus familiares desaparecidos. Esta transformación responde a una realidad nacional, donde miles de madres en México han visto en esta fecha un recordatorio de ausencia, no de celebración.

La movilización colectiva y el reproche institucional

Este 10 de mayo de 2026, la ciudad de Cuernavaca fue escenario de una significativa movilización. Decenas de mujeres se congregaron inicialmente en el chapitel de la Parroquia San José El Calvario, un punto neurálgico en el centro de la capital morelense. Desde allí, el contingente, impulsado por colectivos como Regresando a Casa Morelos, Colectivo de Víctimas y Ofendidos del Estado de Morelos y Ángeles Buscándote, avanzó lentamente por las arterias céntricas.

Los gritos de «¡Hijo, escucha, tu madre está en la lucha!» y «¡Hija, escucha, tu madre está en la lucha!» resonaban mientras se nombraba a incontables personas ausentes. Entre las participantes, algunas veteranas en estas manifestaciones y otras de reciente incorporación, compartían un mismo punto de unión: la percepción de inacción por parte de las autoridades. Las manifestantes exhibieron pancartas, lonas con fotografías, fichas de búsqueda y cartulinas que acusaban omisiones e irregularidades directamente imputadas a la Fiscalía General del Estado de Morelos, institución actualmente bajo la dirección de Fernando Blumenkron Escobar.

La voz inquebrantable de las familias en Morelos

Al alcanzar el centro histórico de Cuernavaca, las madres se congregaron frente a la entrada principal del Palacio de Gobierno de Morelos, junto al memorial de víctimas preexistente. En este punto, emitieron un pronunciamiento categórico: «10 de mayo, nada que celebrar, mucho por qué luchar».

El documento articulaba con claridad que, mientras el resto del país conmemora el Día de las Madres, para ellas la fecha simboliza la persistencia ininterrumpida de la búsqueda. Subrayaron: «Para nosotras, esta fecha dejó de ser un día de fiesta el momento en que nos arrebataron a un hijo, a una hija. Hoy no hay mesas completas ni abrazos que alcancen; hay una silla vacía que grita una ausencia que el tiempo no logra borrar». Añadieron que su presencia en las calles no constituye una elección, sino una exigencia irrenunciable de justicia, afirmando: «Salimos porque mientras el corazón siga latiendo, la búsqueda continúa».

El Pasillo de la Verdad: un santuario de memoria y exigencia

Tras la lectura del pronunciamiento, los colectivos procedieron a una acción simbólica de ampliación del memorial de víctimas. Colocaron alrededor de 30 nuevas fotografías de personas desaparecidas, una muestra gráfica de la creciente magnitud del problema.

La ampliación simbólica del memorial de víctimas

Estas imágenes fueron estratégicamente instaladas en el pasillo lateral del Palacio de Gobierno, una vía que conecta directamente con el Zócalo de Cuernavaca. Este espacio fue formalmente rebautizado por las familias como «El Pasillo de la Verdad». La acción, enmarcada como un acto de protesta y una apropiación directa del espacio público, sirvió para que las madres buscadoras exigieran la dignificación de este lugar. En sus declaraciones, enfatizaron la deuda histórica y persistente que el Estado mantiene con las decenas de víctimas no localizadas, una deuda que, lejos de disminuir, se incrementa con cada nuevo caso.

Un espacio de dignificación y responsabilidad estatal

Edith Hernández, una de las participantes, articuló el propósito fundamental de esta iniciativa. Explicó que el objetivo central es que el sitio sea oficialmente reconocido y respetado por las autoridades estatales. Declaró: «Es un espacio que nace de la deuda que el Estado mantiene con las víctimas y sus familias, una deuda que no se detiene y que crece cada día». Esta afirmación encapsula la esencia de la protesta: transformar un corredor gubernamental en un permanente recordatorio visual de la responsabilidad estatal y la demanda de justicia.

Rostros de la ausencia: el caso de Jesús Andrés Salgado Estrada

Entre las nuevas fotografías que ahora conforman «El Pasillo de la Verdad», se encuentra la de Jesús Andrés Salgado Estrada. Su historia es un reflejo de la tragedia que enfrentan miles de familias en Morelos y en todo México.

Cronología de una desaparición y la inacción judicial

Jesús Andrés desapareció el 9 de noviembre de 2021 en Cuernavaca, cuando tenía 28 años de edad. Su madre, Maribel Estrada Yáñez, ha mantenido una exigencia inalterable desde entonces: conocer el paradero de su hijo. Jesús Andrés trabajaba reparando teléfonos en la Plaza de la Tecnología y, según el relato familiar, salió de su local en compañía de una mujer con el propósito de adquirir una pieza, pero jamás regresó. Su hermana, Cintia Salgado Estrada, relató cómo la familia tomó conocimiento de la desaparición la misma noche, cuando la pareja del joven indagó sobre su ausencia, lo que llevó a la realización de la denuncia al día siguiente.

A pesar de la denuncia formal, la familia sostiene que las investigaciones han carecido de avance sustancial. Cintia expresó con frustración: «Nunca vi un trabajo serio». La información que la Fiscalía General del Estado de Morelos ha proporcionado, según la hermana de Jesús Andrés, se ha limitado a coordenadas de ubicación del teléfono celular del joven, sin que estas pistas se traduzcan en acciones de búsqueda concretas en campo.

La lucha familiar ante el olvido institucional

Ante la notoria ausencia de progresos en el caso, Cintia Salgado Estrada tomó la decisión de retomar activamente la investigación a finales de 2022. Explicó su motivación: «El caso estaba quedando en el olvido y no había nadie que lo monitoreara. Entonces decidí retomarlo».

A más de tres años de la desaparición de Jesús Andrés, la familia mantiene una exigencia firme y urgente: que su investigación no sea archivada ni relegada. Cintia dirigió un llamado directo al titular de la Fiscalía: «Que no dejen mi carpeta en el olvido; que por lo menos nos den la oportunidad de seguir buscándolo». Este ruego subraya la angustia y la persistencia de las familias que, ante la ineficiencia institucional, se ven obligadas a convertirse en las principales impulsoras de la búsqueda de sus seres queridos.

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