El testimonio de un sobreviviente y una sentencia de setenta años de cárcel contra uno de los autores intelectuales permiten reconstruir la masacre perpetrada en septiembre de 2011 por un comando del Cártel Jalisco Nueva Generación en el bulevar de Boca del Río.
Septiembre de 2011: el terror en el bulevar de Boca del Río
Siete minutos bastaron para abandonar treinta y cinco cuerpos a plena luz del día en una de las avenidas más transitadas de Veracruz, durante una operación ejecutada por comandos armados en cinco vehículos que bloquearon el tránsito.
Los datos clave de la operación criminal de 2011 incluyen los siguientes aspectos:
- Llegada del comando: El grupo armado arribó al puerto de Veracruz veinte días antes de la masacre para disputar el control del tráfico de drogas a Los Zetas.
- Instrucción directa: La orden provino de César Cazarín Molina, alias el Comandante Tornado, operador del Cártel Jalisco Nueva Generación y cercano a Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, abatido el veintidós de febrero último.
- Saldo violento: En sólo dos semanas, el comando secuestró y asesinó a sesenta y siete personas señaladas de colaborar con el grupo rival, culminando con la exposición de treinta y cinco cuerpos en Boca del Río.
- Expedientes judiciales: Los documentos de la entonces Subprocuraduría Especializada en Delincuencia Organizada detallan la logística, el uso de casas de seguridad y el testimonio del único sobreviviente que fingió estar muerto tras soportar días de tortura.
La instrucción del Capi y la red de casas de seguridad
Alfredo Carmona, alias el Capi, recibió dos mil pesos para viáticos a finales de agosto de 2011 con la instrucción de trasladarse al puerto de Veracruz y unirse al brazo armado conocido como Los Matazetas bajo las órdenes del Potro.
La infraestructura logística implementada por el grupo criminal comprendía los siguientes recursos:
- Renta de inmuebles: Un integrante se hizo pasar por empresario constructor y alquiló doce casas en fraccionamientos de Veracruz y Boca del Río utilizando dos empresas falsas.
- Denominación operativa: Los miembros del comando denominaban oficinas a estas viviendas, utilizadas como centros de operaciones para concentrar sicarios, almacenar armamento y mantener cautivas a las víctimas.
- Composición del grupo: Sicarios, halcones y operadores logísticos procedentes de Jalisco y diversos puntos de Veracruz, incluido un ciudadano venezolano, integraron la célula criminal.
- Remuneración: Los participantes recibían un salario mensual de dieciocho mil pesos, además de bonos y armamento de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas para cumplir funciones específicas de vigilancia, custodia y ejecución.









