El miedo ha cambiado el patrón de reclutamiento en la Guardia Nacional de Estados Unidos. Ante la creciente ofensiva del presidente Donald Trump contra los inmigrantes indocumentados, los hijos de familias migrantes están optando por el servicio militar como el último recurso. Buscan desesperadamente acogerse al programa Parole in Place (PIP), una política diseñada para proteger a sus familiares de la deportación a cambio de lealtad al país.
El servicio militar como refugio migratorio ante la ofensiva de Trump
La polémica ofensiva del presidente Donald Trump contra los inmigrantes indocumentados ha escalado la tensión en las comunidades minoritarias. Un reporte del 12 de enero de 2026, citando a The New York Times, detalla que los ciudadanos estadounidenses cuyos padres ingresaron al país ilegalmente por primera vez se están ofreciendo como voluntarios para el servicio militar.
Este avance se produce días después de que la controversia estallara la semana previa a la publicación, cuando un agente del ICE que participaba en redadas de inmigración en Mineápolis mató a tiros a una madre de tres hijos que protestaba por la presencia de la agencia federal en su vecindario. La redada en Mineápolis ocurrió el 11 de enero de 2026, según reportes de prensa.
Para proteger a sus padres, los jóvenes se están uniendo a instituciones como la Guardia Nacional con el objetivo de aprovechar el programa Parole in Place (PIP).
¿Qué es el programa Parole in Place?
El programa PIP protege a los familiares indocumentados de personal militar (hombres y mujeres) de la deportación, y les ofrece un camino acelerado hacia la ciudadanía.
Esta política fue introducida por la administración de George W. Bush en 2007 para brindar tranquilidad al personal de las Fuerzas Armadas. Su implementación respondió al caso del sargento Alex R. Jiménez, quien murió luchando por Estados Unidos en la guerra de Irak, mientras que, al mismo tiempo, su esposa estaba siendo deportada a la República Dominicana.
El cambio en el perfil del recluta: De orgullo a protección familiar
La sargento de primera clase Rosa Cortez, reclutadora de la Guardia Nacional de Oregón, es una voz clave en esta nueva dinámica. Cortez, hija de inmigrantes indocumentados, creció recogiendo fruta en los huertos del noroeste del Pacífico y a menudo vivió temporalmente en tiendas de campaña o graneros.
Ella relató que si bien anteriormente inspiraba a los posibles reclutas enfatizando sus propios logros personales durante sus 20 años de servicio, la oportunidad de unirse ahora se percibe primordialmente como:
- Un medio para asegurar la protección familiar.
- Una vía para evitar la deportación de sus padres.
La sargento Cortez habló del orgullo que sentía por formar parte de la Guardia, especialmente al ayudar en situaciones de desastre. Sin embargo, bajo el gobierno de Donald Trump, los miembros de la Guardia Nacional:
- Han sido federalizados con mayor frecuencia.
- Han sido enviados a ciudades gobernadas por demócratas en misiones policiales.
- Esta estrategia enfrenta cada vez más problemas en los tribunales y genera malestar en el terreno.
Casos concretos de protección por alistamiento
Cortez describió cómo ayudó a Lindsey Vásquez, de 20 años, a unirse a la Guardia Nacional. Vásquez se convirtió en especialista en logística mientras trabajaba en una tienda departamental, y aprovechó la oportunidad para ayudar a sus padres a conseguir la residencia permanente.
Otro caso es el de Juan, de 23 años, un voluntario reciente cuya motivación fue el miedo:
- Juan preguntó por primera vez sobre unirse porque «espero que mi madre califique para PIP para que no tenga que salir del país».
- El miedo lo motivó después de presenciar cómo tres agentes federales enmascarados arrestaban a un amigo de la familia en una sucursal de Home Depot.
A pesar de expresar dudas y reservas, Juan finalmente aprobó el examen de ingreso justo antes de Navidad y está avanzando con su solicitud. Cortez expresó optimismo: «Es un buen chico, lleno de energía», dijo sobre él, y agregó que no le preocupaba que se uniera por el motivo equivocado. «Creo que será un gran líder».
El contexto de tensión política y el endurecimiento migratorio
La escalada de las políticas antiinmigrantes se complementa con una creciente fricción entre la administración Trump y sus opositores.
El senador demócrata Mark Kelly demandó al Pentágono el 12 de enero de 2026. La demanda se debe a los intentos de castigarlo por sus advertencias sobre órdenes «ilegales», alegando que el gobierno de Donald Trump pisoteó su derecho constitucional a la libertad de expresión.
Mientras tanto, la Casa Blanca reforzará la presencia federal en Mineápolis tras las protestas contra ICE. La vocera Karoline Leavitt declaró a Fox News que el despliegue adicional responde al “mandato del presidente Trump de expulsar a inmigrantes ilegales violentos”.
El Departamento de Estado también ha intensificado sus acciones migratorias, revocando 100,000 visas desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca. El portavoz adjunto del Departamento de Estado, Tommy Pigott, explicó que las cuatro causas principales de las revocaciones fueron:
- Prolongación de la estancia en el país.
- Conducción bajo los efectos del alcohol.
- Agresión.
- Robo.
Estas revocaciones supusieron un aumento del 150 por ciento con respecto a 2024, señalando un endurecimiento sin precedentes en la política migratoria de la nación.
La decisión de miles de jóvenes ciudadanos estadounidenses de cambiar su futuro civil por una carrera militar para proteger a sus familias del espectro de la deportación, subraya el profundo impacto humano y moral de las políticas migratorias actuales. ¿Hasta qué punto el miedo se convertirá en el principal motor de reclutamiento en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos?









