Redacción/CARIBE PENINSULAR
BRASILIA.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, consiguió este domingo su reelección para un histórico cuarto mandato, tras derrotar en segunda vuelta al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una cerrada contienda que representa un revés para la derecha brasileña y para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
De acuerdo con los resultados del Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula obtuvo el 51.75 por ciento de los votos, frente al 48.25 por ciento de Bolsonaro, con el 98.27 por ciento de las mesas escrutadas, una diferencia de 3.5 puntos porcentuales que aseguró la continuidad del Partido de los Trabajadores (PT) en el poder.
La victoria representa una remontada histórica para el mandatario de izquierda, quien había terminado en segundo lugar durante la primera vuelta, celebrada el pasado 4 de octubre, cuando Bolsonaro obtuvo el 47.04 por ciento de los sufragios, contra el 45.15 por ciento de Lula.
Es la primera vez, desde el retorno de Brasil a la democracia, que un candidato que terminó detrás de su adversario en la primera vuelta consigue imponerse en la segunda.
Lula, quien cumplirá 81 años el próximo martes, gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y regresó a la Presidencia en 2023, después de derrotar a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022. Con este resultado, se convertirá en el primer político brasileño en ejercer cuatro mandatos presidenciales.
La elección estuvo marcada por la polarización política y el enfrentamiento entre el proyecto de izquierda encabezado por Lula y el movimiento conservador impulsado por la familia Bolsonaro.
Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), buscaba recuperar la Presidencia para la derecha brasileña, después de que su padre fuera condenado por su participación en una tentativa de golpe de Estado relacionada con las elecciones de 2022.
El resultado también representa un revés político para Donald Trump, aliado del expresidente Jair Bolsonaro, quien había respaldado políticamente al movimiento conservador brasileño y mantenido enfrentamientos con Lula por asuntos comerciales y diplomáticos.
Durante la campaña, el mandatario brasileño defendió sus programas sociales, la reducción de la pobreza y las políticas de apoyo a los trabajadores, mientras Bolsonaro centró sus críticas en el desempeño económico del gobierno y el aumento del costo de vida.
Sin embargo, la victoria electoral no garantiza a Lula un escenario favorable para gobernar durante el periodo 2027-2031.
El mandatario enfrentará un Congreso dominado por fuerzas conservadoras, donde el Partido Liberal y sus aliados podrían reunir mayorías capaces de obstaculizar sus iniciativas.
A ello se suman los desafíos económicos de Brasil, entre ellos el elevado endeudamiento público, las altas tasas de interés y las previsiones de crecimiento moderado para los próximos años.










