El Niño alcanzará la categoría de intensidad muy fuerte con un 95 % de probabilidad entre octubre y diciembre de 2026, según la NOAA, elevando el riesgo de alteraciones climáticas globales y sequías severas en diversas regiones de México.
Escalamiento oceánico perfila un fenómeno sin precedentes históricos
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Centro de Predicción Climática (CPC) emitieron una actualización el 13 de agosto de 2026 que eleva las alertas globales.
Los modelos meteorológicos indican una intensificación constante en el Pacífico ecuatorial durante el otoño y el invierno 2026-2027 en el hemisferio norte. El Índice Oceánico de El Niño Relativo (RONI) proyecta valores iguales o superiores a 2 °C para la categoría muy fuerte.
La evolución temporal muestra probabilidades escalonadas en los trimestres clave:
- Septiembre-noviembre 2026: 93 % de probabilidad para la categoría muy fuerte.
- Octubre-diciembre 2026: 95 % de probabilidad para el rango muy fuerte y 5 % para evento fuerte.
- Noviembre 2026-enero 2027: 90 % de probabilidad para el nivel muy fuerte.
- Diciembre 2026-febrero 2027: 70 % para evento muy fuerte y 23 % para evento fuerte.
El reporte del CPC asigna un 69 % de probabilidad a que el índice RONI llegue a 2.5 °C en el trimestre octubre-diciembre. Este registro superaría cualquier evento medido desde el inicio de la serie histórica oficial en 1950.
Monitoreo térmico registra anomalías extremas bajo el Pacífico
Las mediciones satelitales y boyas marinas detectaron incrementos de temperatura significativos tanto en la superficie como en las capas subsuperficiales del océano durante julio.
El monitoreo de las regiones oceanográficas de referencia evidencia un calentamiento acelerado:
- Región Niño-1+2: Registro de anomalía de 2.9 °C sobre el promedio.
- Región Niño-3: Incremento de 1.7 °C respecto a los valores normales.
- Región Niño-3.4: Anomalía térmica de 1.4 °C en la zona principal de monitoreo.
- Pacífico ecuatorial oriental: Temperaturas superficiales con más de 2 °C por encima de las medias habituales.
Bajo la superficie marina, las anomalías de calor subsuperficial alcanzaron hasta 10 °C en sectores focalizados. Este calentamiento profundo, sumado a la alteración en el régimen de vientos, convección y precipitaciones ecuatoriales, sostiene la advertencia vigente de la NOAA.
Alcance real de las proyecciones meteorológicas para el invierno 2026-2027
La probabilidad del 95 % define la potencia térmica que alcanzará el fenómeno en el océano y no una garantía estricta de condiciones locales uniformes.
El Niño opera dentro del acoplamiento climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). La presencia de aguas cálidas anómalas en el Pacífico central y oriental altera la circulación atmosférica global, pero la magnitud de los efectos locales depende de factores orográficos y dinámicas regionales concurrentes. Un evento muy fuerte incrementa la predictibilidad de ciertos patrones climáticos mundiales sin asegurar comportamientos idénticos en todas las latitudes.
Efectos previstos en el territorio mexicano ante el calentamiento marino
Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México proyectan patrones asimétricos de lluvia y variaciones térmicas para diversas entidades del país.
Jorge Zavala Hidalgo, especialista del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, detalló en un informe técnico emitido el 25 de junio que este escenario intensifica la pérdida de humedad general:
- Centro, sur y península de Yucatán: Reducción marcada de las precipitaciones con potencial de extenderse hasta la primavera de 2027.
- Baja California: Comportamiento opuesto con acumulados de lluvia superiores a la media histórica durante enero y febrero.
- Litoral del Pacífico mexicano: El desplazamiento del calor oceánico acumulado incrementa la energía térmica marina, factor que interviene de forma directa en la intensificación de ciclones tropicales.
Calendario de ajustes en la vigilancia climática internacional
La NOAA mantiene una revisión continua mediante reportes semanales y presentará su siguiente Discusión Diagnóstica formal el 10 de septiembre de 2026.
El seguimiento institucional refleja una rápida transición en los modelos: de la fase inicial de desarrollo observada en meses previos se pasó a la confirmación técnica del evento y a la estimación actual superior al 90 % de potencia extrema. Los pronósticos continuarán integrando variables oceánicas para precisar las ventanas de impacto en los trimestres venideros.








