El inicio de la Guerra de Castas para quienes no entienden que no entienden

Por Gilberto Avilez Tax

En Caribe Peninsular, se ha señalado las pifias sobre pifias de algunos órganos indigenistas estatales y sus asesores históricos sobre el manido, xcaretizado, desconocido (para la clase política morenista made in Cancún y hasta made in Carrillo Puerto) y romantizado tema de la Guerra de Castas.1 Por más que se intente en este medio buscar canales de divulgación cada año sobre este hecho histórico que consideramos el más importante para el estado, por ser el origen primero del estado de Quintana Roo, hay quienes no entienden que no entienden.

En primera, habría que entender a quién soberano imbécil se le ocurrió decir –y legislar- que el 28 de julio debe ser el “Día estatal de la lucha social maya”2, y por ende, el gobierno de Quintana Roo se tiene que dividir en su nomenclatura, para estar presente en Tihosuco (que, por supuesto, no marca históricamente el inicio de la Guerra de Castas, ni fue la ciudad de Cecilio Chi para que se otorgue en sus recintos una medallita de latón con su nombre a cada maya avenido al sistema3) para conmemorar lo que tácitamente señalan como el día del inicio de la Guerra de Castas; y al mismo tiempo, estar ese día 28 de julio por ser el aniversario de creación del municipio turistero de Playa del Carmen, a donde acuden, por supuesto, todo político encumbrado; no el carga maletas del régimen, pues a estos últimos los llevan de representantes de los encumbrados para darles limosnas simbólicas a los mayas en su supuesto día estatal.

Pues bien, para ser rápidos en nuestras apreciaciones, podemos apuntar en este texto, qué fue lo que pasó, o qué sucedió, en cada uno de los cinco días que van del 26 de julio al 30 de julio de 1847. Esto, en el entendido para cuestionar que el 28 de julio no es para nada un día que deba significar “la lucha social maya”, sino un oprobio y un día de luto para el pueblo maya de Quintana Roo, y, si me permiten, de toda la Península. Esto, también en el entendido de que la ignorancia histórica de algunos políticos de chisguete no se puede dejar pasar, porque más que conmemorar y festejar a los mayas del estado, se les hace burla de forma intencionada.

Aquí van los días, y lo que brevemente pasó en cada uno de esos cinco días que marcaron el inicio de la Guerra de Castas, para que entiendan los que puedan entender:

  1. Día 26 de julio de 1847. Aunque la mala lectura de Serapio Baqueiro4 nos haría entender que el asesinato de Manuel Antonio Ay ocurrió el 25 de julio, lo cierto que fue un día antes, el 26 de julio a las 5 de la tarde en el parque de Santa Ana de Valladolid. Mediante un juicio sumario, el coronel Eulogio Rosado lo envío al paredón del fusilamiento, siendo la primera sangre indígena derramada en esa larga lucha fronteriza que duraría más de 50 años.
  2. El 27 de julio de 1847, al recibir órdenes del gobierno de Domingo Barret, el jefe político subalterno de Peto, el detestable Antonio Trujeque, fue enviado a aprehender a Jacinto Pat y Cecilio Chi, cuyos nombres aparecieron en las actas del juicio sumario de Manuel Antonio Ay, como unos de los cabecillas del movimiento generalizado de los indios, para hacer la guerra a muerte a los “blancos”. Trujeque, al llegar a Culumpich, la regia hacienda de Pat, encontró al batab de Tihosuco bucólicamente haciendo sus faenas cotidianas. Trujeque no cumplió la orden de captura que le fue señalada por el gobierno de Barret, al contrario, calificó infundado los temores, y aceptó ser agasajado en opípara convivencia por don Jacinto, quitándose de su hacienda al caer la noche.
  3. En la noche del día 27 de julio, Trujeque y su tropa llegan a Tihosuco, y acto seguido envía a un puñado de sus soldados dirigidos por el capitán Manuel Beitia, para ir a buscar a Cecilio a Tepich y traerlo luego a Tihosuco, con el garlito de que le entregaría la paga de la revolución de diciembre de 1846 que desembocó en la caída del gobernador Manuel Barbachano y la matanza de Valladolid, ambas, en enero y febrero de 1847. Beitia llega al pueblo de Tepich alrededor de las 11 de la noche, aposta a sus pocos hombres en el cabo del pueblo del camino a Tihosuco, avanza como un fantasma en la noche cálida, solo los perros le ladran y solo divisa una puerta abierta y unas brasas de k’óoben (fogón) como mortecina luz: era la choza de una tal Ricarda Reyes –seguramente, una de las mujeres del batab-, donde encontró a Cecilio tomándose sus buenas copas de aguardiente. Beitia le dice el embuste de Trujeque, y Cecilio solo responde, lacónico: “Dígale al señor Trujeque que así lo haré”. Pero no lo hizo. Cecilio, ave de varios plumajes y muchos oídos, ya sabía del fusilamiento de Manuel Antonio, y ya sabía que su nombre estaba comprometido y que, si se dejaba agarrar por el pelón Trujeque, la misma suerte correría. Antes de que Beitia hubiera salido de Tepich, Cecilio ya había juntado a 200 bravos guerreros (sus holcanes) que lo habían acompañado en sus aventuras por las guerras yucatecas contra México, y los apostó toda la noche en los cuatro cabos del pueblo, desde “las oraciones de la noche” hasta el amanecer del día 28, cuando decide ir a descansar; pero, jaguar que no reposa en la misma cueva dos veces, no en el pueblo sino en un jacal suyo que solamente él conocía donde estaba, en las inmediaciones de los montes Tepich, pidiendo a sus holcanes que se desperdigaran y se mimetizaran en la manigua, no sin antes apostar centinelas en cada trillo, en cada recodo, en cada vereda.
  4. El día 28 de julio no significa motivo de orgullo, dignidad y “lucha social” para los mayas de Quintana Roo. Significaría, si conociéramos bien la historia del inicio de la Guerra, día de luto y duelo para el pueblo maya de Quintana Roo y la Península toda. Porque ese día comenzó, de las cenizas del dolor de Cecilio, a crecer la marabunta que haría dividir en dos la historia de Yucatán. El 28 de julio, el perro rabioso de Trujeque, al no dar con el paradero de Cecilio, convocó a toda su tropa para encaminarse a saquear a Tepich, pero solo se tocaría a los indios, porque los blancos de ahí verían estos desmanes como si estuvieran en otro tiempo que no quería largarse para siempre, recordando los años de colonia cuando el azote del señor encomendero le daba “limpias” a los indios. Con los soldados de Trujeque, iban algunos vecinos (blancos) de Tihosuco a caballo, como burdos remedos ridículos de tiempos de la conquista. Trujeque iba con la idea de llevar “vivo o muerto” a Cecilio a Tihosuco, para hacer un mejor escarmiento que hizo en Valladolid el que sería un carnicero mata-indios, Eulogio Rosado. Y comenzó el saqueo, y de Cecilio nada. Molestos, la jauría de Trujeque, con la escuela del saqueo de Valladolid de apenas unos meses antes,5 hicieron actos de rapiña en Tepich, ultrajaron a las familias de los valientes 200 holcanes de Cecilio, y en un acto detestable, un oficial, de nombre Isac Reyes, en una calle solitaria persiguió a una niña de diez o doce años apenas, y la ultrajó de forma abominable. El bastardo de Reyes, no solo no pagaría por ese crimen, sino que seguiría prestando sus servicios militares al Estado racista yucateco. ¿Qué se puede celebrar cada 28 de julio, día que debe ser de bandera a media asta y duelo en Quintana Roo?
  5. El 29 de julio, un día después de su llegada de Tepich, Trujeque parte con su tropa a Ekpedz, pueblo “de indios sospechosos”. Ahí tomó en prisión a un tal Justo Ic y a tres indios más.
  6. La mañana del 30 de julio de 1847, Trujeque decide nuevamente hacer otra nueva estupidez. Mata en caliente a los que había apresado en Ekpedz, y nuevamente la sangre corrió en un paredón de fusilamiento. Esto ya no se podría aguantar.
  7. El 30 de julio de 1847, repetimos esta fecha, porque marca el inicio de lo que conocemos como la Guerra de Castas de Yucatán. Ese mismo día del fusilamiento de los indios de Ekpedz, para una historia no escorada en los filtros hipócritas del adocenamiento académico, nombramos como “El Grito de Tepich”. Ese día, “funestamente memorable en los anales de Yucatán” (del Yucatán racista), “cayó Cecilio Chi como un torrente sobre Tepich, asesinando a veinticinco ó treinta familias de vecinos [blancos]”, los únicos que se quedaron a seguir viviendo después del desmadre que había hecho la tropa comandada por Trujeque. Había iniciado un conflicto que modificaría para siempre la historia, la geografía, hasta las divisorias étnicas en la Península y que sería un tremendo dolor de cabeza para las elites peninsulares y hasta nacionales. La Guerra de Castas de Yucatán había iniciado, pero eso, apenas se dilucidaba.

Posdata: esperemos que con estos puntos, con estas acotaciones hechas para los cinco días que deben ser tomados con la fidelidad histórica en Quintana Roo, alguna alma con mínimo seso pueda modificar esa estupidez de decir que el 28 de julio es el “día estatal de la lucha social maya”. Es, por el contrario, un día de luto, de banderas a media asta. Es preferible, que se periclite ese decreto infamante número 129 de la XIV legislatura priísta, y se decrete otro señalando al 30 de julio como Día de la Resistencia y Dignidad Maya de Quintana Roo.

Anexo 1.- Carátula deldecreto de la infamia contra los mayas:

0004
El inicio de la Guerra de Castas para quienes no entienden que no entienden 2

1 Véase los siguientes dos artículos: https://caribepeninsular.mx/el-desprecio-de-la-nueva-casta-politica-a-los-fundadores-mayas-de-quintana-roo/ y https://caribepeninsular.mx/aniversario-de-la-guerra-de-castas-3/

2 Por supuesto, sabemos que esta ocurrencia de primaria, fue en el tiempo de la XIV legislatura estatal, una burrada simiesca de un tal Chacón Arcos. Véase Anexo I, al final.

3 Cecilio Chi, como buen batab radical, odiaba a esa ciudad selvática repleta de blancos en 1847, y en sus primeras cartas (la que le decomisaron a Manuel Antonio Ay, y la que Cecilio envió después del 26 de julio al cacique de Telá), era de la idea de saquear y eliminar para siempre cada piedra de Tihosuco, cosa que, por supuesto, después de su asesinato se logró hacer, en 1866, por las huestes de Bernardino Cen y Crescencio Poot.

4 Del cual nos basamos para escribir este artículo.

5 Véase mi texto siguiente: https://caribepeninsular.mx/eventos-claves-guerra-de-castas/

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